PROFESOR JORGE “LA FLECHA” ZARAGOZA, UNA GLORIA DEL BÁSQUETBOL 

DE LA NORMAL DE SALAICES Y DE MÉXICO. DESCANSA EN PAZ

 

 

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Jorge, la Flecha Zaragoza, tercero de izquierda a derecha.

 

En septiembre de 1964 llegó a la Normal de Salaices un joven alto, delgado, sonriente, agradable y sencillo. Venía de una de las tres ciudades mineras del sur del estado de Chihuahua, de San Francisco del Oro, con el propósito de cursar la carrera de Maestro de Educación Primaria, de 1964 a 1967.

   Los integrantes del equipo de básquetbol de inmediato se fijaron en él y lo invitaron a formar parte del equipo, considerando su estatura de casi dos metros. Lo enseñaron a jugar, cosa que lograron en poco tiempo. Posteriormente, Jorge llegó a ser una de las glorias de ese deporte a nivel de Escuelas Normales Rurales y después formó parte de la Selección de Chihuahua y de México.

   De ese tamaño fue la participación de Jorge Anacleto Zaragoza Martínez en el deporte ráfaga. Hoy 22 de febrero de 2022, amanecimos con la noticia de que nuestro querido compañero y amigo ha emprendido el viaje sin retorno. Descanse en paz.

   A continuación se transcribe la aportación de Jorge Zaragoza para el libro Un paseo por los recuerdos, obra colectiva, coordinada por José Luis Aguayo, editada en 2007:

   “Mi paso por la Escuela Normal Rural de Salaices, Chih., fue una de las etapas más importantes de mi vida, porque ahí inicié el largo recorrido que me llevó a vivir una experiencia deportiva que hasta la fecha guardo con gran ánimo, como un recuerdo inolvidable de mi existencia.

   Ahí surgió, deportivamente hablando, “La Flecha” Zaragoza, a raíz de que en una clase de Educación Física algunos compañeros escucharon decir al profesor Felipe Moreno Herrera, “El Promo”, que nos formáramos y siguiéramos la flecha, y los compañeros me siguieron, que porque yo era La Flecha, y así se me quedó el apodo. Hay otras personas que dicen que fue en otra ocasión cuando me pusieron ese mote, pero yo recuerdo que fue en la que he narrado.

   Llegué a la Normal de Salaices en 1964, sin saber jugar básquetbol. Gracias a que mi gran amigo, Luis “La Cebra” Rentería Medina me invitó a integrarme a su equipo de básquetbol en el torneo interior, fue que fui aprendiendo. En esos torneos se formaban los jugadores que después pertenecerían a la selección de la escuela.

   Yo le argumentaba a La Cebra que no sabía jugar y él me fue enseñando los secretos del deporte. Formamos el equipo “Chihuahua” y fuimos campeones en el torneo del año escolar 1965-66.

   El año siguiente me tocó formar parte de la Selección de la Normal. Ese ciclo, en los torneos internos participé con el equipo “Los Roncos”, integrado por por mis paisanos de San Francisco del Oro: Francisco “El Mango” Molina, Gustavo “El Pato” Soto, Jesús Rentería, entre otros, y también fuimos campeones.

   Con la Selección de la Escuela, me tocó asistir a las Jornadas Deportivas y Culturales de las Escuelas Normales Rurales, de Panotla, Tlaxcala (1965-66) y Palmira, Morelos (1966-67). En los dos eventos nos coronamos campeones. Recuerdo que nuestros rivales a vencer en las finales fueron San Marcos, Zacatecas y Aguilera, Durango, respectivamente.

   Guardo gratos recuerdos de mis compañeros de equipo de aquellos años: Luis “La Cebra” Rentería, mi padrino; Félix Gutiérrez Castillo; Rubén “El Moyote” Núñez;  Jorge “El Porreño” Beltrán; Antonio “La Burra” Alvarado; Cuco Hernández; Héctor “El Popo” Acevedo; Armando García; Gustavo Soto; entre otros, todos muy buenos amigos y excelentes deportistas.

   Además del equipo de básquetbol, también formé parte del de béisbol y de Atletismo. En las jornadas me tocó competir en lanzamiento de disco y jabalina; en esta última prueba fui campeón en Panotla, Tlax.

   Empecé a lanzar jabalina a petición del maestro Felipe Moreno, pero sin tener conocimiento de la técnica; ni conocía la jabalina, pero el Promo, con un varejón de un árbol de moras, me preparó una y con esa entrené. En las Jornadas lo hice con una jabalina reglamentaria, realicé los lanzamientos y logré superar a mis adversarios.

   El Promo nos ponía unas prácticas muy pesadas para el acondicionamiento físico y a mi me gustaba realizarlas completas. Me ponía a dar varias vueltas al terreno donde ahora están los nogales; el terreno estaba barbechado, lo que hacía más complicada la práctica por lo que debía esforzarme bastante, pero eso me sirvió mucho en el básquetbol.

   Nuestro equipo de básquet también participó en torneos estatales. Nos tocó asistir a Camargo, en donde obtuvimos el tercer lugar y donde gané el título de Jugador Novato. De ese campeonato surgió la Selección Estatal y fui convocado, junto con mi padrino La Cebra, para defender los colores de Chihuahua en el Nacional de Aguascalientes, Ags.

   El siguiente año, en Ciudad Juárez, fuimos subcampeones. Jugamos la final contra Chihuahua, ya habíamos derrotado a Juárez y a Casas Grandes. Chihuahua nos ganó por dos puntos. Después fuimos convocados a la Selección Estatal mi compadre, La Cebra Rentería, Armando García y yo. El campeonato nacional se celebró en la ciudad de Durango, en donde nos coronamos campeones y tuve el gusto de que me eligieran como el jugador más valioso.

   Mi vida estudiantil siempre fue muy agradable porque estaba acompañada de la práctica del deporte, que me gustaba mucho.

   Algo que mucha gente que estuvo en la Normal de Salaices no recuerda, o no se dieron cuenta, es lo que me sucedió en la clase de Educación Física con el profesor Felipe Moreno, a quien admiré y admiraré siempre, pues fue mi promotor y guía. Resulta que en el último año de la carrera, en 3° Profesional, en la clase de natación, para pasar el examen debía tirarme un clavado del trampolín, actividad que por miedo, por los nervios, no pude ejecutar. Estando sobre la rampa del trampolín no podía despegarme y el Promo me gritó desde abajo:

  • -!Tírate, son solo tres metros de altura!

A lo que yo contesté:

  • -Sí, son tres, más los dos que yo mido… desde acá arriba son cinco… ¡Y no me tiré!

   Me reprobó y yo no lo creía; peor fue cuando recibí mis documentos y que veo mi calificación en Educación Física… ¡Estaba reprobado!

  Si yo había participado en varios eventos representando a la escuela y hacía lo que él me indicaba, ¿Por qué me ponía esa calificación?

   Afortunadamente no presenté examen extraordinario porque el maestro reportó la nota aprobatoria, aunque ese tramite retardó la asignación de mi plaza de maestro. Más adelante analizábamos lo anterior otros compañeros y yo y llegamos a la conclusión de que esas actividades le ayudaron a uno a formar el carácter; fueron parte de la disciplina que hay que acatar y tener en la vida. Eso me favoreció.

   Al terminar mi carrera de maestro en Salaices, fui invitado para formar parte de la Selección Estatal de Básquetbol, los Dorados de Chihuahua. Anteriormente me habían hecho esa invitación, me llamaban por teléfono a la Hacienda de Salaices para proponerme que me fuera a la capital del Estado a estudiar una carrera en la UACH, pero yo siempre insistía en que esperaran a que terminara la carrera de maestro. Fui parte de los Dorados de Chihuahua y acudimos a los campeonatos nacionales; se dice fácil.

   En la Selección Nacional representé a mi país en Juegos Preolímpicos, Panamericanos, Centroamericanos, Mundiales y algunos torneos como invitado.

   Gracias al básquetbol tuve la oportunidad de realizar tres viajes a Europa, cinco a Sudamérica, seis a Centroamérica, conociendo los siguientes países: Francia, Italia, Yugoeslavia, Grecia, Alemania, Portugal, Guatemala, El Salvador, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Brasil y Argentina. Además de los viajes que realizamos a lo largo y ancho del país.

   Gracias al deporte me relacioné y conviví con muchas personas importantes en todos los ámbitos, por eso agradezco al básquetbol y a Dios la oportunidad de practicarlo.

   Algo que siempre llevaré como grato recuerdo es cuando estaba a punto de egresar de Salaices. En un receso, el profesor Felipe Moreno me dijo que quería platicar conmigo y me invitó un refresco en la tiendita del tajo.

  • - Quiero decirte que estás jugando muy bien; estás jugando a nivel de selección nacional, me dijo el maestro.

  • - No, Promo, ¿cómo cree?, todavía me falta.

  • - Si te lo digo es porque he observado tu crecimiento y hacemos una apuesta y me dices lo que quieras si el año próximo no estás en la Selección Nacional.

   Parece que hubiera sido una profecía. Terminé el 24 de junio de 1967 mi carrera de maestro y en febrero de 1968 ya estaba enrolado en la Selección Nacional de México”.

Hasta aquí el sentido testimonio de la Flecha Zaragoza. Hoy, en su postrer despedida, enviamos nuestro más sentido pésame a sus hijas y demás familiares.

Descansa en paz, Hermano, Campeón.

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(Transcripción: Ramón Gutiérrez M.)