“MACHI”, UN SALAICINO REVOLUCIONARIO.
Mtro. José Piña Delgado
INTRODUCCION.
El presente texto recupera la memoria viva de Tomás Delgado Montes, conocido entre sus compañeros como “Machi”, un egresado de la Escuela Normal Rural “Abraham González” de Salaices, Chihuahua, cuya trayectoria sintetiza el compromiso político, pedagógico y social del normalismo rural mexicano. A través de una narrativa que conjuga testimonio, análisis histórico y expresión poética, se revela no solo el perfil de un maestro profundamente entregado a las causas populares, sino también el contexto de lucha y represión que vivieron cientos de estudiantes normalistas durante las décadas de los sesenta y setenta en México.
El relato sobre Machi se entrelaza con la historia misma de Salaices, sus movimientos estudiantiles, su vinculación con las luchas campesinas, el impacto de la represión estatal y el cierre de esta emblemática normal. El texto también recoge la huella de otros compañeros de lucha como Miguel Quiñones Pedroza y los ecos del movimiento guerrillero de Madera, todo ello desde la mirada de quienes fueron actores y testigos de estos hechos. Así, este documento se presenta como un esfuerzo por conservar y dignificar la memoria de los normalistas rurales, cuya obra y lucha han sido fundamentales en la construcción de una educación con compromiso social en México.
Desarrollo:
Tomas Delgado Montes, conocido por sus compañeros y amigos como” Machi”, es un Salaicino, luchador, tesonero. revolucionario, hijo de padres campesinos, nacido 22 de mayo de 1948, en el Cairo Municipio de Villa López, Chihuahua, muy cercano a su escuela que lo cobijó para desempeñarse como maestro en las comunidades rurales, comprometido con el desarrollo de éstas, es egresado de la normal rural “Abraham González “ de Salaices, Chih, ingresó a ésta en septiembre de 1962 terminando su educación normalista rural en 1968, tuvo sus experiencias de internado donde convivió con cerca de 300 compañeros, en ese entonces la formación de maestro de educación primaria se realizaba en 6 años, tres de secundaria y los restantes de profesional…
Es egresado también, de la normal Superior José E. Medrando de Chihuahua con la especialidad de Literatura. Ha escrito comentarios, poesía, relatos y cuentos
que han aparecido en revistas y diarios, un ejemplo de su obra es el libro “El aguilón viejo” un libro de relatos de buena escritura, resulta una hilada de voces por donde pululan fantasmas tangibles de piedra y carne, de hecho, es una recreación de la palabra construyendo magníficos relatos.
El señala que en 1970 estando en el internado Ingresó a la Juventud Comunista Mexicana (JCM) y ese mismo año junto con otros compañeros formaron la Célula Rubén Jaramillo. Con recuerdos imborrables de su militancia consecuente llegó al DF (hoy CDMX) a la escuela de cuadros de la JCM. Antes había pertenecido a la dirección estatal de la JCM., señalamos recuerdos imborrables porque en una manifestación sus estudiantes fueron reprimidos recibiendo un golpe en la cabeza dejando secuelas que quebrantaron su salud, también porque estando en la escuela de cuadros en la CDMX, dice, “conocí en una fonda a Lucio Cabañas. En el encuentro y despedida Lucio pretendió convencerme de mi equivocación de rumbos. El respeto a las coincidencias triunfo” (Delgado Tomás.Testimonio)
Cuando retornó a su normal rural, ocupó la Sria. de Acción Campesina en el CTE Ejecutivo Corazón y Acero de la sociedad de alumnos y pasó a formar parte de la Central Campesina Independiente (CCI). Se hace cargo de un grupo de solicitantes de tierra del poblado Sta Ana de Abajo que pertenece al Municipio de Villa López Chihuahua, en la capital del estado informó del grupo campesino a solicitud de ellos y del camarada José Viezca Ruiz, líder que también pertenecía a la CCI, ésta más tarde cambiaría su nombre a Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC).
En algún momento de mi vida, reflexionaba si había una ideología del marxismo, del materialismo histórico, de la lucha de clases, en la formación del maestro en esta escuela Normal formadora de profesores de educación primaria, porque en los programas para su formación no estaba presente. Y es que en ciertas ocasión Tomás Delgado y yo tuvimos una plática con mi padre sobre capitalismo y comunismo, defendido esté por el Machi. Resultaba una información que yo no poseía. ¿De dónde Machi conocía esa información? Porque, insisto, no se encontraba en la currícula formal. Entrevistando a este sobre el particular, me comentó brevemente:
“En nuestra formación ideológica influyeron diversos factores: desde el pensamiento nacionalista de Santos Valdez, pensamiento pedagógico que lo trajo desde los educadores de su tiempo, el ideario de nuestra FECSM, la presencia de la UGOCM, el Partido Comunista Mexicano (PCM) con su Juventud Comunista Mexicana (JCM), donde yo inicié en el club “Rubén Jaramillo” de la Normal”,
( Delgado Tomás. Testimonio)
Y he aquí un aspecto interesante: la presencia del PCM en la escuela a través de sus juventudes comunistas, quizá en una forma clandestina; no se refiere al Comité de Orientación Política e Ideológica (COPI formado por alumnos de grados superiores que regularmente incidía en la formación ideológica del alumnado.
Señala que perteneció al Comité Ejecutivo Corazón y Acero, fue muy importante porque ésta incidía en las asambleas donde se decidía democráticamente asuntos relacionados con el desarrollo de la existencia y caminar de la Normal. Las asambleas eran colectivas, apasionantes y dirigidas por el Comité Ejecutivo, organismo independiente de las autoridades, muchos integrantes serían más tarde líderes destacados.
Reiteramos que las normales rurales fueron producto de la Revolución de 1910 y de la construcción de la Escuela Rural Mexicana en el periodo 1920-1940; se promovieron y protegieron por el Estado, especialmente durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, para la solución de una problemática nacional, y particularmente en el campo gozaron de su prestigio y apoyo; sin embargo, más tarde, el gobierno les daría la espalda mediante su eliminación por diversos medios.
Salaices asume su propia historia y trayectoria, así que los estudiantes críticos vivieron la escuela en el sentido mismo en que vivieron sus luchas, pero también en el entramado institucional se creó un bagaje político-cultural que fue interpretado por la colectividad, donde dicho imaginario sería parte de la historia institucional.
Miembros de este Comité Ejecutivo destacaron en el movimiento estudiantil maderiano, cuyo parteaguas fue el asalto al cuartel de Madera, que marcó el inicio de la guerrilla en el país en 1965, destacamos a Vicente Rodríguez Quiroz y Miguel Quiñones Pedroza, secretario general y secretario de actas y acuerdos, respectivamente; Miguel había sido un estudiante sobresaliente, su personal filosofía se formó en la autodisciplina con ánimo, siempre dispuesto a la acción, a comprender y servir. Pronto se convirtió en líder estudiantil natural y guía. Varias veces figuró como miembro de los diversos comités ejecutivos de la Sociedad de Alumnos. Aunque era alegre y cordial con sus compañeros, en los problemas ideológicos y de teoría política era terco, tesonero y pertinaz, a tal grado que lo que él consideraba justo como teoría política, merecía el sacrificio total. En la Sierra Tarahumara trabajó en Ariseáchic desde septiembre de 1963 hasta el día de su muerte, el 23 de septiembre de 1965.
Refiere Ramón Gutiérrez Medrano, compañero salaicino que: “Cierto día del año escolar 1964-65 recibimos en Salaices una visita. Estábamos acabando de comer, cuando el secretario general de la Sociedad de Alumnos, Rubén Núñez, nos pidió que pusiéramos atención al visitante. Se trataba de un maestro que había egresado de nuestra escuela apenas en 1963 y que trabajaba en un pueblo de la sierra tarahumara: Arisiachi. Nos platicó sobre la pobreza extrema que privaba en la región, la explotación desmedida de los bosques por parte de los terratenientes y, por si algo faltara, la epidemia de escabiosis que estaban combatiendo los maestros en Tomochi y sus alrededores…(Gutiérrez Medrano . Miguel Quiñones.)Meses después, el 23 de septiembre de 1965, a través de los pocos radios que había en la Normal, escuchamos la terrible noticia: la madrugada de ese día, un grupo de guerrilleros había atacado el cuartel militar de Ciudad Madera, Chihuahua, muriendo ocho de ellos y varios soldados. Uno de los caídos fue el maestro que meses antes había estado con nosotros: el profesor Miguel Quiñones Pedroza.” Machi resintió la experiencia de los compañeros caídos en el asalto del Cuartel de madera que impactó al estudiantado del internado y le dejaría un ejemplo de lucha y coherencia en la defensa de las comunidades pobres, esto le llevo a Tomás Delgado escribir :
LOS ESPIRITUS DE SEPTIEMBRE
Quince jornadas antes
las almas
y las voces lo dijeron
Lo gritaron en el salón de actos
Para que lo escuchara el mundo
aquellos ecos quedaron prisioneros
en los muros de Salaices
Miguel Quiñónez sacudía la conciencia
De la sociedad de alumnos Corazón y Acero.
La luz de su mirada tenía el acerado anillo
De la decisión
Más quizás no fue percibido
Descubrimos las desigualdades, decía
El iracundo poema de su discurso
se incineraba
En el crisol del revolucionario espíritu
La teoría brincó del aula al discurso
Y en la práctica se hizo realidad
Porque allende montañas y desierto
En aquellas comunidades
a donde los rojos espíritus
Se Presentaron con el corazón en la diestra
La enseñanza se hacía realidad
Y la lucha de clases adquiría rostro
Era una arcaica historia
que las noveles conciencias
de maestros normalistas percibían
Al indio despojaban de su bosque milenario
Y sus ojos salaicinos
que no aceptaban las iniquidades
Miraban con impetuoso azoro:
Guardias blancas en los feudos del terrateniente.
Desigual contenida:
El ganòn contra el jodido
El indio desvalido y débil
contra los tala bosques.
Los que todo carecen
y los ahítos de la abundancia
Y entonces aquellos normalistas
se decidieron
a favor de los desheredados
los identificaban
sus hermanos
Tomaron el último escalón de la contienda social
Era por septiembre
Escogieron la última vía de la lucha.
El último adiós a la vida tranquila
La lucha armada
Su valiente perspectiva
Su sangre generosa
quedó brindada desde Madera
Hasta el último rincón de la patria.
México iniciaba transformaciones históricas
Y los rojos espíritus de septiembre
Desde aquel veintitrés de madrugada
Viajan por el limbo de los revolucionarios.
Otoño del 98.
La normal rural de Salaices, preparó profesores de grupo de educación primaria durante 26 años hasta que, en octubre de 1969, por designios políticos del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), cerró sus aulas y dejó de formarlos. Los egresados de diferentes generaciones trabajaron frente a grupo durante años, muchos de ellos en zonas rurales o urbanas marginales y conformaron una cultura magisterial particular en la que el compromiso social fue un componente importante. La cantidad aproximada de sus egresados fue de 1,500, sin embargo, tristemente el número de éstos ha ido disminuyendo por el fallecimiento de algunos de ellos, por ello es importante recuperar sus aportaciones a la educación y al desarrollo de la sociedad, no dejar testimonio de la labor educativa del maestro rural, de sus experiencias, desaparecen vivencias valiosas para el acervo cultural de la sociedad, de ahí la importancia de no sólo dejar el testimonio escrito o no, sino rescatarlo y difundirlo, eso pretendemos con éstos apuntes sobre Tomás Delgado.
Después de esos 26 años de formar maestros de educación y sus antecedentes como Central Agrícola Salaices sería cerrada. Desde 1964, los informes de la Secretaría de Gobernación señalaban que de esta normal rural estaban saliendo maestros que, al ingresar al servicio, constituían verdaderos problemas en las comunidades de adscripción, con actitudes anarquizantes, que provocaban confusión y desorientación, especialmente en los grupos campesinos. Lo cierto es que los ojos del sistema ya estaban puestos en nuestros centros de educación para desacreditarlos y desaparecerlos. No se podía aceptar una política contraria al autoritarismo del régimen, menos cuando los normalistas mantenían una relación muy estrecha con la comunidad donde laboraban y asesoraban con fidelidad.
Nos tocó un golpe muy fuerte, y, de los planteles de las normales rurales que se habían multiplicado llegando a un número de veintinueve, el presidente Díaz Ordaz ordenaría el cierre de quince para convertirlas en secundarias técnicas agropecuarias. Con relación a lo anterior, señala Ramón Gutiérrez Medrano:
“No sabíamos del cierre de Salaices aquel día de finales de agosto de 1969, en el crucero. Vimos a muchos uniformados que impedían la entrada a la brecha que llevaba la escuela.
Algunos exalumnos de Salaices, como José Luis Aguayo Álvarez, Ricardo Muñoz Acosta, Rogelio Tabares Mercado y Manuel Valdés Durán, estaban en el crucero indicando a los que íbamos llegando que nos fuéramos a la plaza de Jiménez, que ahí nos esperarían los ferrocarrileros, gremio siempre solidario con las causas justas.
Mientras eso sucedía en el crucero de Salaices, otros excompañeros nuestros, entre ellos Tomás Delgado Montes y otros que cursaban la Normal Superior, se entrevistaban con el gobernador Óscar Flores Sánchez, quien se deslindó del asunto.
Nos fuimos a Jiménez; los ferrocarrileros nos hospedaron y alimentaron durante la semana que duró la resistencia. (Gutiérrez Medrano Ramón .En memoria)
Se organizó un movimiento de resistencia que se desplazó a diferentes lugares como Jiménez y Parral, pero dicho movimiento murió de inanición. Finalmente, en agosto de 1969, Salaices pasó a ser secundaría técnica y su primer director fue el profesor Everardo Velasco Delgado.
El cierre fue traumático, pues las instalaciones fueron tomadas por las fuerzas del gobierno. Los alumnos opusieron una débil resistencia en diferentes lugares del estado, apoyados por ferrocarrileros, campesinos y por algunos exalumnos. Una semana después, como pudieron, los alumnos de las últimas generaciones se trasladaron a la Normal Rural de Aguilera, Durango, para así poder terminar la carrera.
Los normalistas que vieron cerrar sus escuelas no se quedaron conformes, sin hacer nada. En ello les iba la oportunidad de una formación y la alternativa de las pocas opciones de educación para hijos de campesinos, hijos de desheredados. Afirman que las normales rurales fueron hijas de la Revolución, creadas en su momento para hacer productivo al campo. Recuerdan a su escuela como una institución formadora de profesores que, en el medio rural y la ciudad, dejaron constancia de su entrega profesional y pasión por el trabajo docente. Ven a su alma máter con veneración, conscientes del papel importante que tuvieron o tienen todavía en el desarrollo de nuestra sociedad, de esa lucha de valoración y por su apertura siguen luchando. Machi había participado tenazmente porque no se clausurara ésta y más tarde por su apertura, un poema que traduce sus inquietudes nos dice:
SALAICES
Nuestra escuela Normal
no está muriendo
entre sus muros perviven nuestras almas
estás lágrimas
que continúan pensándola
mientras vivan
Somos el vivo resplandor
que rechazamos ingresar
al frío mármol
del estuche
Porque no lo merecemos
aún podemos participar
en el plan México
de Claudia Sheinbaum
aún podemos aportar
tantas ideas
y propósitos.
para mejorar la educación
cómo lo añora usted
Mejorar la educación del pueblo
enriquecer su contenido
crear las nuevas maestras y maestros
que requieren los obreros
para construir el nuevo México
Compañera Presidenta,
nuestra vejez ha llegado
pero no la muerte
aquí estamos presentes
Somos los normalistas de antaño.
Solo usted puede reabrirla
darnos vuestra santa mano
que tanto hemos añorado
en Salaices
acá por Chihuahua
desde estos arcaicos muros
lo hemos añorado tanto.
La luenga y hermosa calzada
que cruza el lindero
raza de moreras y álamos
dónde alegres estudiábamos
Si, camarada presidenta
en Salaices quedose demostrado
que el proyecto educativo de internados
es quien solucione vuestro proyecto de educandos.
En cada uno de los aspectos
Sálaices resultó sin viciar el verbo
llegar primero
en aprovechamiento
Todos los deportes, Salaices brilló
Es grandioso el internado
transforma la personalidad
desde el primer grado
Compañera y Sra Presidenta Claudia Sheinbaum
en el sistema educativo de internados
tiene usted garantía y autorización
para llevar este país
al nivel que se requiere
!Viva México, señores!
Este poema lo presentó primero en MACONDO, una organización de normalistas que se reúnen para lectura y comentarios de poesía y análisis de la problemática magisterial y nacional, luego ante el grupo ampliado de salaicinos en ciudad Juárez, Chih. Es una súplica al gobierno de la República para que reabra La escuela dado que está de pie y se hace necesaria la reconstrucción
Puedo señalar cómo muchos egresados normalistas rurales que mantenían una posición crítica e ideológica en su práctica docente de su primer o segundo año de servicio docente mantenían una mayor predisposición a participar en sus prácticas pedagógicas como profesores críticos e innovadores. Algunos compañeros, en sus primeros años de docencia, encabezaron movimientos campesinos para defender alguna causa de la comunidad rural en la que les había tocado laborar. Machi Tras egresar en 1968 inició su labor docente en las comunidades más apartadas del estado de Chihuahua. Con profunda vocación de servicio, enseñó no solo a leer y escribir, sino también a organizarse, a defender la tierra, la dignidad y los derechos del pueblo.
Heredero de una tradición de lucha propia del normalismo rural, entendió desde joven que ser maestro significaba mucho más que impartir clases: implicaba ser promotor del desarrollo comunitario, guía moral y, sobre todo, agente de transformación social. En cada comunidad en la que trabajó, dejó huella con su trabajo incansable, promoviendo proyectos educativos integrales, impulsando campañas de alfabetización, mejoramiento de vivienda, organización campesina y defensa del ejido.
Su compromiso con las causas del pueblo lo llevó a integrarse activamente a los movimientos sociales de la región, participando en las luchas magisteriales, agrarias y populares. Fue un referente entre sus colegas por su firmeza ideológica, su claridad política y su congruencia ética. En más de una ocasión, puso en riesgo su estabilidad laboral y personal por defender los derechos de sus compañeros maestros y de los campesinos con los que compartía orígenes y aspiraciones.
En el ámbito sindical y político, Tomás Delgado se destacó por su liderazgo natural. Supo articular las demandas del magisterio con las necesidades del mundo rural, participando en congresos, reuniones sindicales y jornadas de movilización. Su voz, siempre firme pero serena, representó con dignidad al magisterio rural chihuahuense, contribuyendo a consolidar una conciencia crítica y organizada entre sus colegas.
Tomas Delgado, como muchos salaicinos militaban en el Partido Comunista Méxicano (PCM), más tarde convencidos de la alternativa de cambio del país a través de la cuarta transformación encabezada por López Obrador, se integran al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), participando activamente en reuniones y congresos. Sin perder su ideología con la que se formó, el refiere:
Sin abandonar nuestra idiosincrasia revolucionaria; sin adelgazar el bagaje teórico y marxista que hemos adquirido al ingresar a morena y convertirlo rápidamente en la mejor organización nacional que nos ha convertido en la fuerza más poderosa de México a donde llegaron AMLO y Claudia Sheinbaum. lo que con morena hemos conquistado en dos sexenios nos convierte en el sputnik para convertir a México en la potencia económica, política y económica en la que siempre hemos soñado los mexicanos !!!(Delgado Tomás)
Ahora tiene la preocupación del rumbo que tomará este Movimiento y plantea:
“Con la finalidad de esclarecer el equivocado rumbo que se le está imprimiendo a MORENA he pensado en acudir a su albedrío. Está bien que entraremos a un proceso harto distinto dónde nos encontraremos con huestes de distinta composición e índole. La derecha que va desapareciendo buscará las rinconadas que más se acerquen a su idiosincrasia, así como sucederá en centro izquierda y centro derecha. Nosotros tenemos que cuidar nuestros comités de base donde afincaremos la verdadera formación de cuadros que hagan de Morena el partido que asegure el triunfo de la 4t. La izquierda a la que aspiramos tiene que ser dueña del aspecto económico político, dirigir el gobierno y contar con su partido de izquierda”(Delgado Tomas )
En el terreno político, “Machi” ha mantenido una postura firme de izquierda, crítica y combativa. Ha sido promotor de espacios de reflexión y organización en defensa de la educación pública, la soberanía alimentaria y los derechos laborales del magisterio. En múltiples ocasiones fue convocado como orador en eventos conmemorativos y foros de análisis sobre el normalismo rural y los movimientos sociales del norte del país.
En su madurez ha combinado la sabiduría de la experiencia con una vitalidad constante. Aún jubilado del servicio activo, siguió participando en encuentros con jóvenes normalistas, seminarios sobre historia social y reuniones con viejos compañeros de lucha. Ha sido consejero moral y político de varias generaciones, sembrando conciencia y esperanza.
Reconocido como hombre íntegro, de palabra firme y memoria lúcida, Tomás “Machi” Delgado Montes sigue siendo ejemplo vivo del maestro rural comprometido, del luchador social que nunca renunció a sus principios, y del ser humano que supo unir humildad con dignidad.
La historia de Tomás Delgado Montes es la historia de muchos hombres y mujeres que, formados en las normales rurales, han dado su vida por los más necesitados, por una patria justa y una educación liberadora. “Machi” representa ese ideal, no como figura de bronce, sino como ser humano que se ha mantenido siempre fiel a su origen, a su palabra y a su pueblo. Su vida es un testimonio vivo de que otro México es posible cuando la educación y la lucha se convierten en una sola causa.
Conclusiones
El legado de Tomás Delgado Montes, “Machi”, es representativo de una generación de maestros rurales que hicieron de su formación una trinchera ideológica y de su profesión una causa social. Desde las aulas de la Normal Rural de Salaices hasta su participación en movimientos campesinos, organizaciones comunistas y tareas educativas, Machi es símbolo de una ética comprometida con los más desprotegidos. Su poesía, su militancia y su labor docente constituyen un testimonio de coherencia entre pensamiento y acción.
El cierre de la Normal de Salaices en 1969 no solo significó la clausura de una institución educativa, sino la interrupción de un proyecto de formación de maestros que servían a las comunidades con profunda vocación social. La historia de Machi y de sus compañeros caídos o sobrevivientes, debe mantenerse viva, no solo como memoria, sino como fuente de inspiración para nuevas generaciones de educadores.
Hoy, cuando el país discute el rumbo de su política educativa y la pertinencia de los internados rurales, el clamor por reabrir Salaices cobra sentido y urgencia. Las voces como la de Machi, que aún resuenan desde los muros de aquella escuela, recuerdan que la educación no puede estar desligada del compromiso con la justicia social. Preservar y difundir estos testimonios es, por tanto, una forma de resistencia cultural y una apuesta por un México más digno, igualitario y consciente de su historia.
Fuentes:
-Delgado Montes Tomás, Testimonio orales y escritos proporcionados al autor.
-Gutiérrez Medrano Ramón. En memoria del profesor Adolfo Meraz Medrano (1952-2019),a un año de su muerte. Portal de la Asociación de Exalumnos de la Escuela Normal de Salaices, A.C.