foto1
foto1
foto1
foto1
foto1
BIENVENIDOS A NUESTRO PORTAL

ANUNCIOS

LA BURBUJA AZUL

 

Tomás Delgado Montes

 Generación 1968. Escuela Normal Rural de Salaices   

                                                                                                                                                           ¡Quien pudiera admirar tras los vitrales del tiempo, tierra mía,

arena de mambo, sincronía, tu increíble deambular por lo insondable,

para depositar tu grandeza en la palma de un rayito de sol

y bailar por el espacio un zapateado con mariachis!

O desgañitarse desde la Tarahumara, el Amazonas o la tundra rusa,

con un grito viajero que despertase certezas en los mundos habitados de cualquier galaxia.

 

¡Ea, lejanos seres, aquí estamos!, en prendas de turquesa y gasa, esmeralda y zafiro,  

inculpando pictografías entre Marte y Venus

con la indulgencia de la puntualidad, prendida al contorno celestial,

pincelada de nieve, eclipsa mi burbuja azul,

nuestra tierra, mi cantón, mi canción de fantasía.

 

Suspira impredecible y, entretanto, hace giros de fusión

al son de la marimba en grácil suspenso, pequeño devaneo que...

es edenesco baile, real jolgorio, un sarao en la galaxia

con astros y planetas trotando festivos en la Vía Láctea.

 

No es mi hogar el resultado de la conjetura, o la clarividencia,

disfruta un cohabitar enorme y dispendioso sin par en la Vía Láctea y su presencia

articula en el aserto puntual  que en la biosfera, la lingüística y las matemáticas,

de los Alpes a los Andes,

¡Es sencillamente mi mundo, la Tierra,

y para quienes la adoramos, es un astro con expectativas y anhelos,

colosal pompa, ciclópea hazaña, extraordinario laboratorio de la existencia,

o la material surgida, emergida, de sus mares!

 

Una vejiga trabada a la fe y al cariño,

jugando, retozando, con la inmortalidad,

elegida por la magia del humus,

fantástica maravilla del ecosistema donde se recrea la alegría

de sus hijos, de todas las castas, matices, filosofías,

la perseverante insistencia de las ilustres huellas que acuden a la insigne voluntad

y la sabiduría para limpiar su entorno, sellar malignos, perniciosos agujeros en el cielo,

higienizar ríos, mares, y desde el espacio, con centellas mágicas y automatismos aún no imaginados, desvanecer el veneno de sus estercoleras

y aliviar sus majestuosos interiores: sus mantos freáticos.

 

Mi heredad, este globo que concibió a Neruda, Paz

y toda la hidalguía de las multitudes,

de la tierra somos, de ahí emana nuestra evolución y su amoroso regazo nos espera,

aguarda de sus pueblos, una reforestación mundial, la decisiva objeción de sus continentes.

Su cara hinchada, mofletuda, sonríe de los polos al ecuador ¿o del Bravo al Sahara?,

lágrimas de lluvia, nieve, tempestades, cuando juega con las estaciones

o la violencia de los huracanes.

 

Traviesa, se columpia en la luz a la hora del escampe ¿o en el arco iris?,

mofletuda, linda, regordeta, bailando coqueta, sonriente,

en el infinitesimal vacío con Marte y Júpiter, un tango,

rondona, brinda con tequila.

 

Así trota mi cantón dúctil, reluciente, en cadencial extravío,

a veces henchida, grandilocuente, espejea lindezas al sol, altiva,

mi bella burbuja permanente, visión excelsa, calificativa,

rinconcito del cielo, mi morada, marchas al ritmo de tus movimientos,

vibras beoda bajo una lluvia de sol, feliz, a redoble de fanfarrias,

cuando  sonríen, cómplices, la Luna y tú.

 

Has deambulado suspensa en el arco astral, plegada, gloriosa al éxtasis del cosmos

en magnífica fiesta, algarabía, música, cámara votiva, crisol, Divina Comedia,

angelito suspenso a la imaginación.

Algunas veces ruge tu entraña portentosa, después se mudan océanos, continentes,

y la Geodesia retrata un nuevo luck en tu faz inmensamente hermosa.

Otros tiempos luces temeraria, omnipotente, la audacia de tormentas y volcanes,

mas luego estás en agonía.

 

Aquí pervive la flor y el lobo, el cordero y el verso, la apariencia de un lirio desmayado

y el sobrecogedor, espeluznante, rugido de las inclemencias.

Eres casa para todos, Tierra mía de infinitas grandezas,

fríos e incendios, aguaceros o sequía, esmeralda y turquesa, poesía.

¡Hay una burbuja encantada, prendida con hilos gravitatorios al péndulo del equilibrio

en el mágico territorio del cielo, es el sueño que tienes tú o el poema de su eje imaginario!

 

Luego mi burbuja es una pompa de jabón donde el futuro juega con los tiempos,

viajera en un limbo de ensueño de las mil maravillas donde los niños y Alicia

alcanzan una cima de fábula, gigantesca bola de cristal,

entonces la Tierra atrapa un hado, burbuja al fin, está jugando.

 

¡Y de regalo, si lo quieres tú, atrapa esta bolita encantada

que ha flotado milenios: es una canica del Iguazú

para todas las almas de las niñas y los niños buenos!

Carismático iglú de la juventud, estampida, tundra, selva, pantanal.

 

Al son del movimiento y la materia, cuando escampa arco iris y un lucero salta,

se oye que canta la Tierra una exhalación de primavera...

Un himno de esperanza…

 

Al siguiente año, en diciembre del 99, se fue el camarada Chente...

Login Form