LA BONDAD DE LA HISTORIA
Profr. Epitacio Chávez Nevárez
La familia de don Francisco I. Madero no estaba de acuerdo con su lucha en contra del dictador Porfirio Díaz. Don Evaristo, uno de sus abuelos, le decía que era un microbio que quería derrotar a un elefante. Don Evaristo ignoraba que muchos microbios son más letales que cualquier gigante. Allí está el más reciente: Covid 19.
Muchos investigadores reconocen que el conocimiento de la historia tiene la gran bondad de ayudarnos a no repetir los mismos errores, es decir, no tropezar varias veces con la misma piedra y, lo más interesante, no caer en la locura, de acuerdo a la definición de Albert Einstein: “Es de locos repetir lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes”.
Durante los últimos meses del año 1912, con una injerencia abierta y sin escrúpulos, el embajador de EE.UU. en México, Henry Lane Wilson (1857-1932), en lo que se conoce como “Pacto de la Embajada”, convocó a los conservadores y traidores a la patria a reuniones para organizar el golpe de estado al gobierno de Francisco I. Madero, mismo que terminó con la vida del apóstol de la democracia y del vicepresidente José María Pino Suárez, mediante un artero asesinato el 22 de febrero de 1913.
Don Francisco I. Madero era un hombre bueno, místico, religioso; no era un intelectual, ni campesino ni militar; era un sencillo hacendado originario de un hogar patriarcal en Parras, Coahuila, con buenos sentimientos que lo llevaron a pagar salarios justos a sus trabajadores, a construirles casas, escuelas y comedores públicos. Fernando Benítez lo describe como una persona de corta estatura, pelo y bigotes negrísimos, con propensión a la alopecia temprana, nada que ver con la apariencia arrogante de Porfirio Díaz.
Madero ingresa al ámbito de la política mediante un libro que escribió previamente a la última elección de Porfirio Díaz, el 26 de junio de 1910, en la cual él fue partícipe, titulado “La sucesión presidencial”, que rápidamente se convirtió en un best seller con tres ediciones consecutivas.
Durante la dictadura porfirista todas las elecciones habían sido una simulación y ésta no fue la excepción, cometiéndose otro fraude que da como ganador a Porfirio Díaz como presidente y a Ramón Corral como vicepresidente.
Convencido de que Porfirio Díaz no dejaría la presidencia por medio de los procesos electorales, Madero huye hacia los E.E.U.U. desde donde publica el Plan de San Luis, donde convoca al pueblo a un movimiento armado para el 20 de noviembre de 1910, mismo que no inició como se esperaba y que prendió hasta el 8 de mayo de 1911 con la toma de Cd. Juárez, por Francisco Villa y Pascual Orozco. Esta batalla significó el triunfo que llevó a Madero a la Presidencia de la República.
La nobleza del demócrata lo llevó a la ingenuidad política al tratar de conciliar con la oligarquía en el poder una vez que Porfirio Díaz salió del país. La estructura del porfirismo y su ejército permanecieron intactos, para nada fueron tocados.
Francisco León de la Barra, porfirista recalcitrante, fue el presidente interino encargado de la transición mediante convocatoria a elecciones. Llegó con la anuencia de Madero.
Después de que Madero fue ungido como presidente de México, el Congreso -que por 30 años obedeció ciegamente al dictador comportándose como un rebaño-, en cuanto recobró su libertad se convirtió en opositor radical, siempre tratando de minar el prestigio del presidente, todo con una vehemencia equivalente al servilismo con el que se entregaron al antiguo régimen.
En los Estados, las legislaciones y los gobernadores, caciques incondicionales de la reacción, minaban a los pocos gobernadores leales a la Revolución.
La prensa, sometida y amenazada durante la dictadura, inmediatamente se dedicó a insultar e injuriar a su libertador, utilizando la caricatura para ridiculizarlo y presentándolo como un enano a quien no bajaban de loco y soñador extraviado. Se reían de él y lo convertían en objeto de burlas, todo al amparo de la impunidad y de la libertad de expresión de que ahora sí disfrutaban.
Lo más lamentable fue que Madero no contaba con la estructura y los medios que le permitieran hacer frente a todas esas campañas; la población no estaba informada y sí muy dispersa sobre el territorio nacional.
Todo lo anterior permitió el golpe de Estado que los conservadores, junto con el embajador Wilson, habían venido planeando, mismo que prolongó la guerra civil hasta 1920 y que el país se desestabilizara hasta 1934.
A partir de 1934 la dictadura porfirista se transformó en la dictadura perfecta (Vargas Llosa), a través del partido único de Estado, dictadura que se prolongó hasta el año 2000 en que inició la transición traicionada por el expresidente Vicente Fox y alcanzada en el 2018 con lo que hoy se conoce como Cuarta Transformación con la llegada a la Presidencia de la República de Andrés Manuel López Obrador.
La Cuarta Transformación ha quedado de manifiesto en múltiples acciones: pensiones para adultos mayores, becas a estudiantes, reforestación por medio del programa Sembrando Vida, rescate de Pemex y de la CFE, construcción del Tren Maya, construcción de la refinería de Dos Bocas, re-negociación de contratos leoninos celebrados durante el sexenio Peñista con empresas nacionales e internacionales, cancelación del proyecto de aeropuerto de Texcoco y construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, de Santa Lucía, eliminación de los programas de exención y devolución de impuestos, cancelación de las pensiones a expresidentes, marcha atrás a la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, instrumentada e impuesta por Claudio X. González, etc.
La Cuarta Transformación ha afectado a grandes intereses políticos y económicos, a tal extremo que en el contexto del proceso electoral 2021, los conservadores José María Gutiérrez de Estrada, José Hidalgo, Antonio Escandón, Tomás Murphy, Adrián Woll, Joaquín Velázquez de León, Francisco Javier Miranda y Ángel Iglesias, que el 3 de octubre de 1863 se presentaron en el Castillo de Miramar, en Austria, para solicitar la venida a México de Maximiliano de Habsburgo a ceñirse la corona como emperador, han reencarnado en pleno siglo XXI en algunos de los más destacados ultraderechistas que han ido a solicitar la intervención en nuestro país del rey de España, del presidente de E.E.U.U. Joe Biden y del golpista Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos.
Henry Lane Wilson ha resucitado en la actual embajada norteamericana en México para financiar a la organización política “Mexicanos por la corrupción” en contra del gobierno de López Obrador.
De la prensa tradicional, con honrosas excepciones, basta decir que los mexicanos han sido demasiado benevolentes con ella, ya que el calificativo de chayoteros resulta muy benigno. En España de hace muchos años atrás al chayote le llamaban “Fondo de reptiles”, que eran sobornos que los gobiernos destinaban a periódicos y periodistas para que hablaran bien de ellos.
Sin duda, la oligarquía mexicana ya llegó demasiado lejos con el sueño de que el presidente López Obrador tenga la ingenuidad política de Madero para poder dar un golpe de Estado. Para su desgracia, el presidente tiene gran experiencia política, los tiempos son otros, las grandes distancias se han recortado, los medios de comunicación tradicionales ya no son los únicos, el internet y las redes sociales han permitido que el pueblo esté más informado.
Sin embargo, la historia demuestra que los grandes cambios sociales no los puede alcanzar un hombre en solitario, los tiene que hacer al lado del pueblo y con el pueblo. El presidente López Obrador requiere de nuestra participación para poder sacar adelante la Cuarta Transformación, y en el momento actual nuestra participación mínima indispensable es con nuestro voto masivo a favor de MORENA.
Chihuahua, Chih., mayo de 2021.
Profesor Epitacio Chávez Nevárez.
Bibliografía:
Delgado de Cantú Gloria M. “Historia de México”. El proceso de gestación de un pueblo. Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. 1994
Benítez Fernando. “Lázaro Cárdenas y la Revolución Mexicana”. Fondo de Cultura Económica. México 1977.
Secretaría de Educación Pública. “Antología de Historia de México”. Documentos, narraciones y lecturas. 1993.
Silva Herzog Jesús. “Breve historia de la Revolución Mexicana”. Fondo de Cultura Económica. México-Buenos Aires. 1960.