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El PÍCARO DE CUELLO BLANCO

Epitacio Chávez Nevárez

Generación 1968, ENR Salaices, Chih.

En el contexto de la desigualdad social, producto de una injusta distribución de la riqueza, encontramos que las pequeñas poblaciones de México tienen sus propios indigentes con los que se establecen fuertes lazos de afecto.  

 Corría la década de los cincuenta del siglo XX y la población de San Francisco del Oro vivía en condiciones sumamente precarias en cuanto a servicios públicos se refiere: no había tomas domiciliarias de agua potable, por lo que ésta se tenía que llevar de válvulas estratégicamente ubicadas en el pueblo; no había calles empedradas, mucho menos pavimentadas; el alumbrado público consistía en postes de madera muy endebles con un foco de uso doméstico en la parte superior, que ya no existen pues han sido sustituidos por la luz led. (Mucho tiempo después comprendí por qué las parejas de enamorados nos pagaban 20 centavos por quebrar el foco cada vez que éste era repuesto).

 En esas condiciones destacaba la presencia de dos indigentes que supieron ganarse el cariño de los habitantes del pueblo minero. Uno de ellos sobrevivía acarreando agua a los domicilios utilizando un palo de metro y medio de longitud y dos pulgadas y media de diámetro, en cuyos extremos colgaban sendas cadenas terminadas en gancho, de donde se agarraban los botes -en aquellos años conocidos como mantequeros- con forma de prisma de base cuadrangular, con una capacidad de veinte litros. Este servicio lo hacía a cambio de una módica cantidad.

 No conocí su nombre, pues solo respondía al llamado de Güero Camarón. En el Oro había dos gemelos adolescentes muy vagos que al calificativo de Güero Camarón le agregaban Chilicote. Al grito de “Güero Camarón, Chilicote Verde” saltaban chispas, pues el hombre reaccionaba con tanta violencia que les arrojaba piedras del tamaño de una pelota de tenis, con tal fuerza y velocidad que más de un fílder de grandes ligas lo hubiera envidiado. Los demás pobladores se mantenían en guardia, previendo las vagancias de esos jóvenes para no ser víctimas colaterales, como diría el expresidente Felipe Calderón.

 Con el tiempo la familia de los gemelos emigró y el Güero Camarón comenzó a extrañarlos. Frecuentemente preguntaba por ellos, ´que dónde estaban´ y que ´si iban a regresar´.

 El otro indigente era un hombre muy sociable que recorría el pueblo de norte a sur y de este a oeste, haciendo mandados o repartiendo volantes sobre ofertas comerciales o sobre la programación de las películas en el cine. Respondía al nombre de Nieves y si le gritaban ´¡rrrrrrrrrrrrr! ´se enfurecía, convirtiéndose en una persona sin control.

 De repente la familia protectora que le daba cobijo y alimentación se fue del pueblo y con ella se fue Nieves. La gente resintió su ausencia; al poco tiempo empezaron a preguntar por él, se le extrañaba mucho. Pero de forma inesperada un día reapareció Nieves pues no se había adaptado al nuevo lugar de residencia y prefirió a su gente del Oro. Fue bienvenido y rápidamente se reintegró a la vida cotidiana.

VIDA INUTIL DE PITO PEREZ, LA / 47 ED.. ROMERO JOSE RUBEN. Libro en papel.  9786070927584 Librería El Sótano

 Todo lo anterior viene a la memoria por la lectura de “La vida inútil de Pito Pérez”, novela del escritor José Rubén Romero. Tal obra tuvo tanto éxito que fue llevada al cine en cuatro ocasiones: la primera con el título de “La vida inútil de Pito Pérez”, en 1944, con el actor Manuel Medel y dirigida por Miguel Contreras Torres; la segunda fue “Pito Pérez se va de bracero”, en 1949, con el mismo actor y dirigida por Alfonso Patiño Gómez; la tercera, “Las aventuras de Pito Pérez”, en 1956, dirigida y estelarizada por Germán Valdez (Tin-Tan); y la última, “La vida inútil de Pito Pérez”, en 1970, con el actor Ignacio López Tarso, película a color dirigida por Roberto Gavaldón.

 En la lectura de la novela, cursando quien esto escribe tercero de secundaria, el análisis sólo llegó a considerar la obra como un libro costumbrista y de denuncia.

 Hoy, el confinamiento obligado por el Covid 19 me ha permitido ver las películas de la Época de Oro del cine mexicano que en horario nocturno, a partir de las 23 horas, pasan por el canal 11 del IPN.

 Una de esas películas es “La vida inútil de Pito Pérez”, con Manuel  Medel como protagonista de la primera película. Con ella resurgió en mí el interés por el libro, destacando que no solo es un obra costumbrista y de denuncia, sino que pertenece al género de la Novela Picaresca, surgido en España  durante el Renacimiento y que, en ese contexto, es una obra de crítica a una sociedad decadente que estaba despertando después de un largo sueño de mil años: la Edad Media, que duró del siglo V al XV.

 En la producción de este tipo de novelas destacan tres obras maestras: Lazarillo de Tormes, obra anónima publicada en 1554; Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, escrita en dos partes, la primera en 1599 y la segunda en 1604, previamente plagiada en 1602 por Mateo Luján de Sayavedra; y El  Buscón, de  don  Francisco  de  Quevedo Villegas, publicada en 1626.

 Todos estos libros tardaron años en ser publicados íntegramente, ya que fueron espulgados y mutilados por la Santa Inquisición, antes de autorizar su edición completa.

 El interés por el género de la novela picaresca me condujo a una interesante Tesis, sustentada en un amplio trabajo de investigación que elaboró Brenda Díaz Sánchez para obtener el título de Licenciada en Letras Latinoamericanas, por la Universidad Autónoma del Estado de México – Centro Universitario UAEM de Amecameca, en julio de 2014-.

 Dicho trabajo de investigación parte de la siguiente pregunta: ¿Qué rasgos físicos y psicológicos del pícaro español se presentan en Pito Pérez, personaje principal de “La vida inútil de Pito Pérez”, y cuáles eran los rasgos propios del pícaro mexicano?

 La conclusión que da respuesta a la pregunta de la tesis establece que “La vida inútil de Pito Pérez” no es la primera novela que corresponde a este género en nuestro país, pues la inicial fue El Periquillo Sarniento, de José Joaquín Fernández de Lizardi, en 1816.

 Es posible comprobar y demostrar con acertadas argumentaciones que Pito Pérez, personaje central de la novela de José Rubén Romero, presenta elementos del pícaro prototipo con diferencias ideológicas y de tiempo. Pero, además, establece que todos los pícaros son indigentes, pero no todos los indigentes son pícaros.

 El significado de la palabra pícaro, en la Edad Media, de acuerdo a diferentes autores, establece que se les llamaba así a quienes ayudaban al cocinero de Palacio a picar la carne -los pinches de cocina-, o a los galopines dedicados a varios oficios, pero que eran taimados y astutos.

 Pero en una acepción más amplia, el pícaro es un personaje débil, andrajoso, mugroso, ruin, bajo, tramposo, falto de honra y de vergüenza, chistoso, alegre y placentero, que pertenece a un nivel social bajo y que está al servicio de varios amos, vagabundeando desde pequeño, alejado de su familia.

 Un pícaro en  la Edad Media era una persona que  estafaba, igual que en la actualidad, solo que ahora se amplía su campo de su aplicación. Hoy se le llama pícaro a un niño que hace travesuras de poca importancia, ligeramente eróticas y obscenas, o al desgraciado malviviente decepcionado de la sociedad a la que nunca pudo adaptarse. No debemos olvidar que durante la Edad Media el racismo fue una forma de gobernar.

 En el caso de La vida inútil de Pito Pérez, el uso del albur se generaliza a partir del mismo nombre: «Pito». En estos momentos, retomar la Novela Picaresca permite detectar un nuevo tipo de pícaro surgido a partir, aproximadamente, de 1970, con el establecimiento del Neoliberalismo, pícaro que, sin importar su origen, desde las esferas del poder económico y político se enriquece ilícitamente a través de diferentes medios.

Sabes qué opinan los expertos acerca del delito de cuello blanco? –  Academia Gubernamental

 El pícaro moderno de la clase alta viste ropa de marca, tiene autos de lujo, mujeres a las que compra como si fueran objetos, yates, aviones, casas en el extranjero. Su único Dios es el dinero, es cínico, descarado, egoísta y no tiene escrúpulos. El pícaro del Renacimiento es una blanca palomita comparado con éste, al que identifico como pícaro de cuello blanco.

 El pícaro desaparecerá de la vida real en la medida en que la sociedad acceda a la información que le permita cobrar conciencia de que antes que el derecho está la justicia y que la igualdad social solo se alcanza con una justa distribución de la riqueza, a la par que una sociedad informada tiene más herramientas para decidir y difícilmente podrá ser manipulada.

 Finalmente, creo que algún día se logrará que los Güero Camarón, Nieves y Baro, en Santa Bárbara, Chih., vivan integrados en la sociedad con todos sus derechos y todas sus oportunidades.

Por último. Todos los picaros de cuello blanco son delincuentes; pero no todos los delincuentes son pícaros de cuello blanco.

Julio de 2021.

LA BONDAD DE LA HISTORIA

Profr. Epitacio Chávez Nevárez


La familia de don Francisco I. Madero no estaba de acuerdo con su lucha en contra del dictador Porfirio Díaz. Don Evaristo, uno de sus abuelos, le decía que era un microbio que quería derrotar a un elefante. Don Evaristo ignoraba que muchos microbios son más letales que cualquier gigante. Allí está el más reciente: Covid 19.
Muchos investigadores reconocen que el conocimiento de la historia tiene la gran bondad de ayudarnos a no repetir los mismos errores, es decir, no tropezar varias veces con la misma piedra y, lo más interesante, no caer en la locura, de acuerdo a la definición de Albert Einstein: “Es de locos repetir lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes”.
Durante los últimos meses del año 1912, con una injerencia abierta y sin escrúpulos, el embajador de EE.UU. en México, Henry Lane Wilson (1857-1932), en lo que se conoce como “Pacto de la Embajada”, convocó a los conservadores y traidores a la patria a reuniones para organizar el golpe de estado al gobierno de Francisco I. Madero, mismo que terminó con la vida del apóstol de la democracia y del vicepresidente José María Pino Suárez, mediante un artero asesinato el 22 de febrero de 1913.
Don Francisco I. Madero era un hombre bueno, místico, religioso; no era un intelectual, ni campesino ni militar; era un sencillo hacendado originario de un hogar patriarcal en Parras, Coahuila, con buenos sentimientos que lo llevaron a pagar salarios justos a sus trabajadores, a construirles casas, escuelas y comedores públicos. Fernando Benítez lo describe como una persona de corta estatura, pelo y bigotes negrísimos, con propensión a la alopecia temprana, nada que ver con la apariencia arrogante de Porfirio Díaz.
Madero ingresa al ámbito de la política mediante un libro que escribió previamente a la última elección de Porfirio Díaz, el 26 de junio de 1910, en la cual él fue partícipe, titulado “La sucesión presidencial”, que rápidamente se convirtió en un best seller con tres ediciones consecutivas.
Durante la dictadura porfirista todas las elecciones habían sido una simulación y ésta no fue la excepción, cometiéndose otro fraude que da como ganador a Porfirio Díaz como presidente y a Ramón Corral como vicepresidente.
Convencido de que Porfirio Díaz no dejaría la presidencia por medio de los procesos electorales, Madero huye hacia los E.E.U.U. desde donde publica el Plan de San Luis, donde convoca al pueblo a un movimiento armado para el 20 de noviembre de 1910, mismo que no inició como se esperaba y que prendió hasta el 8 de mayo de 1911 con la toma de Cd. Juárez, por Francisco Villa y Pascual Orozco. Esta batalla significó el triunfo que llevó a Madero a la Presidencia de la República.
La nobleza del demócrata lo llevó a la ingenuidad política al tratar de conciliar con la oligarquía en el poder una vez que Porfirio Díaz salió del país. La estructura del porfirismo y su ejército permanecieron intactos, para nada fueron tocados.
Francisco León de la Barra, porfirista recalcitrante, fue el presidente interino encargado de la transición mediante convocatoria a elecciones. Llegó con la anuencia de Madero.
Después de que Madero fue ungido como presidente de México, el Congreso -que por 30 años obedeció ciegamente al dictador comportándose como un rebaño-, en cuanto recobró su libertad se convirtió en opositor radical, siempre tratando de minar el prestigio del presidente, todo con una vehemencia equivalente al servilismo con el que se entregaron al antiguo régimen.
En los Estados, las legislaciones y los gobernadores, caciques incondicionales de la reacción, minaban a los pocos gobernadores leales a la Revolución.
La prensa, sometida y amenazada durante la dictadura, inmediatamente se dedicó a insultar e injuriar a su libertador, utilizando la caricatura para ridiculizarlo y presentándolo como un enano a quien no bajaban de loco y soñador extraviado. Se reían de él y lo convertían en objeto de burlas, todo al amparo de la impunidad y de la libertad de expresión de que ahora sí disfrutaban.
Lo más lamentable fue que Madero no contaba con la estructura y los medios que le permitieran hacer frente a todas esas campañas; la población no estaba informada y sí muy dispersa sobre el territorio nacional.
Todo lo anterior permitió el golpe de Estado que los conservadores, junto con el embajador Wilson, habían venido planeando, mismo que prolongó la guerra civil hasta 1920 y que el país se desestabilizara hasta 1934.
A partir de 1934 la dictadura porfirista se transformó en la dictadura perfecta (Vargas Llosa), a través del partido único de Estado, dictadura que se prolongó hasta el año 2000 en que inició la transición traicionada por el expresidente Vicente Fox y alcanzada en el 2018 con lo que hoy se conoce como Cuarta Transformación con la llegada a la Presidencia de la República de Andrés Manuel López Obrador.
La Cuarta Transformación ha quedado de manifiesto en múltiples acciones: pensiones para adultos mayores, becas a estudiantes, reforestación por medio del programa Sembrando Vida, rescate de Pemex y de la CFE, construcción del Tren Maya, construcción de la refinería de Dos Bocas, re-negociación de contratos leoninos celebrados durante el sexenio Peñista con empresas nacionales e internacionales, cancelación del proyecto de aeropuerto de Texcoco y construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, de Santa Lucía, eliminación de los programas de exención y devolución de impuestos, cancelación de las pensiones a expresidentes, marcha atrás a la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, instrumentada e impuesta por Claudio X. González, etc.
La Cuarta Transformación ha afectado a grandes intereses políticos y económicos, a tal extremo que en el contexto del proceso electoral 2021, los conservadores José María Gutiérrez de Estrada, José Hidalgo, Antonio Escandón, Tomás Murphy, Adrián Woll, Joaquín Velázquez de León, Francisco Javier Miranda y Ángel Iglesias, que el 3 de octubre de 1863 se presentaron en el Castillo de Miramar, en Austria, para solicitar la venida a México de Maximiliano de Habsburgo a ceñirse la corona como emperador, han reencarnado en pleno siglo XXI en algunos de los más destacados ultraderechistas que han ido a solicitar la intervención en nuestro país del rey de España, del presidente de E.E.U.U. Joe Biden y del golpista Luis Almagro, Secretario General de la Organización de los Estados Americanos.
Henry Lane Wilson ha resucitado en la actual embajada norteamericana en México para financiar a la organización política “Mexicanos por la corrupción” en contra del gobierno de López Obrador.
De la prensa tradicional, con honrosas excepciones, basta decir que los mexicanos han sido demasiado benevolentes con ella, ya que el calificativo de chayoteros resulta muy benigno. En España de hace muchos años atrás al chayote le llamaban “Fondo de reptiles”, que eran sobornos que los gobiernos destinaban a periódicos y periodistas para que hablaran bien de ellos.
Sin duda, la oligarquía mexicana ya llegó demasiado lejos con el sueño de que el presidente López Obrador tenga la ingenuidad política de Madero para poder dar un golpe de Estado. Para su desgracia, el presidente tiene gran experiencia política, los tiempos son otros, las grandes distancias se han recortado, los medios de comunicación tradicionales ya no son los únicos, el internet y las redes sociales han permitido que el pueblo esté más informado.
Sin embargo, la historia demuestra que los grandes cambios sociales no los puede alcanzar un hombre en solitario, los tiene que hacer al lado del pueblo y con el pueblo. El presidente López Obrador requiere de nuestra participación para poder sacar adelante la Cuarta Transformación, y en el momento actual nuestra participación mínima indispensable es con nuestro voto masivo a favor de MORENA.
Chihuahua, Chih., mayo de 2021.
Profesor Epitacio Chávez Nevárez.

Bibliografía:
Delgado de Cantú Gloria M. “Historia de México”. El proceso de gestación de un pueblo. Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. 1994
Benítez Fernando. “Lázaro Cárdenas y la Revolución Mexicana”. Fondo de Cultura Económica. México 1977.
Secretaría de Educación Pública. “Antología de Historia de México”. Documentos, narraciones y lecturas. 1993.
Silva Herzog Jesús. “Breve historia de la Revolución Mexicana”. Fondo de Cultura Económica. México-Buenos Aires. 1960.

LA VIDA INÚTIL DE PITO PÉREZ

 Epìtacio Chávez Nevárez

 VIDA INUTIL DE PITO PEREZ, LA / 47 ED.. ROMERO JOSE RUBEN. Libro en papel.  9786070927584 Librería El Sótano

  El 9 de enero de 2021 fue un día muy ajetreado para mí; me puse a limpiar y a ordenar el patio y la cochera y no es lo mismo veinte años antes que veinte años después. Ya por la noche, dispuesto a descansar, busco el box de los sábados y me entero que no hay función por ser fecha de inicio de año; sintonizo el canal 11 del IPN para ver la película clásica de la época de oro del cine mexicano y me encuentro con la agradable sorpresa de que la cinta programada para este día es La vida inútil de Pito Pérez en su primera versión, protagonizada por el actor cómico Manuel Medel.

           Inicia la película y los recuerdos me trasladan al tercer año de secundaria en donde la gran maestra de español Elvira Hernández, en una de sus clases nos encarga la lectura de “La vida inútil de Pito Pérez”. Para tener derecho al examen, cada mes debíamos leer y analizar una novela.

        Con esta lectura nos enteramos, gracias a la orientación de la maestra, que la obra del prestigiado escritor e historiador michoacano José Rubén Romero (1890-1952) era una crítica fuerte a las injusticias y a la desigualdad que privaron en el México del siglo XX. Por ello, el famoso testamento del protagonista de la novela refleja un profundo odio clasista, pronosticando que un día el coraje de los pobres explotará generando un terremoto que dejará un erial como paisaje.         

       La sorpresa más agradable de la lectura me la llevé cuando Pito Pérez, después de  andar de vago regresa a su pueblo natal Santa Clara del Cobre, y con una total irreverencia se sube a la torre de la iglesia a repicar las campanas para darse él mismo la bienvenida.

           El libro fue escrito en 1938, cuando el ´Grupo Sonora´, encabezado por Plutarco Elías Calles y Álvaro Obregón, acababa de ser expulsado del poder tras quince años de permanencia y de haber regado con sangre el territorio nacional con la intriga, la traición y el asesinato como formas de gobierno.

           Una de tantas evidencias escandalosas de lo que aquí se afirma fue el asesinato del General de División Francisco R. Serrano, a quien se le aplicó la ley fuga junto a trece de sus colaboradores el 3 de octubre de 1927 en Huitzilac, Morelos, en la carretera que conduce de Cuernavaca a la Ciudad de México, todo porque tuvo el atrevimiento de disputarle a Obregón la presidencia de la República en 1928.

           Poco importó que Francisco Roque Serrano Barbeytia fuera parte del grupo gobernante, en el cual escaló varios puestos, entre ellos la Secretaría de Guerra y Marina, con Obregón y que su hermana Amelia estuviera casada con Lamberto, hermano mayor de Obregón.

           Este pasaje de la Revolución Mexicana es rescatado por Martín Luis Guzmán en su libro La sombra del caudillo. En esta novela el autor pone en labios de Olivier Fernández, presidente de un partido político, esta sentencia: "La política de México es política de pistola, sólo conjuga un verbo: madrugar".

          Obregón y Calles le madrugaron a Serrano, ejecutando a la par -una semana después- a más de 300 de sus seguidores; este incidente no fue el único que demostró el carácter sanguinario de Obregón; en los combates de Celaya, sin mediar consejo de guerra o juicio alguno, fusiló a más de 400 dorados de Villa.

           También, en La sombra del caudillo, el autor nos habla de la ingenuidad del General Serrano cuando, al postularse a la presidencia de la República, pide la anuencia del presidente Calles, quien le sugiere consultar al general Obregón.

           En entrevista con el caudillo, al despedirse, Serrano dice: “Bueno, general, ya sabe usted que vamos a una lucha de caballeros”. A lo cual Obregón contesta: “Yo te creía inteligente, Serrano, si en México no hay luchas de caballeros; en ellas uno se va a la presidencia y el otro al paredón”.

            Cuando los asesinos de Serrano llegan a la Ciudad de México y entregan el cadáver a Calles y a Obregón, este último expresa: “¡Pero mira cómo te dejaron, Pancho!”. Los ejecutores le habían destrozado el rostro.         

       Con Obregón la corrupción se institucionaliza en México. Las siguientes anécdotas se le adjudican a él: “No hay mayoría de diputados o senadores que resista las caricias del Tesorero General”, “No hay persona alguna que resista un cañonazo de cincuenta mil pesos”. Y a sus compañeros de combate se debe la siguiente: “Cuando en Celaya un cañonazo le vuela el brazo derecho, a sus subalternos Obregón les ofrece una recompensa de mil pesos a quien lo encuentre. El brazo escuchó el monto de la recompensa y desde donde había caído se levanta y volando va a cobrarle a Obregón la recompensa”.

           José Rubén Romero conoció de sobra todo esto; por eso escribió la novela de denuncia social “La vida inútil de Pito Pérez”, en donde utiliza al pícaro para evidenciar al sistema y a los grupos sociales en que se desarrolla. Pero además, como libro autobiográfico, Romero escribe “Mi caballo, mi perro y mi rifle”, en donde comenta su participación en el movimiento armado de la Revolución Mexicana.         

       La famosa frase: "La historia la escriben los vencedores” se le atribuye al escritor Eric Arthur Blair (1903-1950), conocido por el seudónimo George Orwell; fue complementada por el cineasta argentino Eduardo Mignogna (1940-2006), para quedar así: “La historia la escriben los vencedores, pero la verdad puedes conocerla de los vencidos".

         La frase explica el porqué, calles, escuelas, pueblos, ciudades –y hasta una Alcaldía de la Ciudad de México- llevan el nombre de  Álvaro Obregón, habiendo sido este personaje un hombre despiadado y ambicioso que reformó la Constitución para reelegirse, dando al traste con el lema central de la Revolución Mexicana “Sufragio efectivo no reelección”.

         Lo mismo de Francisco Villa dirán sus detractores. Pero no. Villa tuvo en sus manos la vida de Obregón y lo perdonó; siempre le fue leal a Francisco I. Madero a pesar de que éste lo encarceló por intrigas de Victoriano Huerta en la entrada triunfal a la Ciudad de México. Después de haber tomado Zacatecas, acompañado de Emiliano Zapata y de Felipe Ángeles, entre otros, haciendo bromas se sentó en la silla presidencial.

         Cuando le aconsejaron que se quedara en la silla como presidente, honestamente reconoció que no está preparado para ello. En seis meses como gobernador de Chihuahua (al final de 1913 y principios de 1914) expropió ganado de Luis Terrazas para vender carne al pueblo a precios simbólicos y dio un gran impulso a la educación fundando un número considerable de escuelas, haciendo célebre la frase: “Primero pago a un maestro que a un general”.

 Tlatoani_Cuauhtemoc en Twitter: "PRIMERO PAGO A UN MAESTRO QUE A UN GENERAL.  -Pancho Villa- Esto fue evidente cuando fue gobernador de #Chihuahua y  cuando administró la Hacienda de Canutillo… https://t.co/LNXecgNIu9"

                       

          En 1938 el rumbo del país era incierto y todo indicaba la posibilidad de que México se encaminara al socialismo; así lo hacían suponer la educación socialista, la reforma agraria con la creación del ejido, la construcción de infraestructura y la expropiación petrolera, pero inexplicablemente el presidente Lázaro Cárdenas para el proceso electoral de 1940 inclina la balanza a favor de Manuel Ávila Camacho, haciendo a un lado a quien hubiera sido una garantía en la consolidación de su proyecto: Francisco José Mujica. Con Ávila Camacho se trunca el proyecto cardenista y México se encarrila rumbo al capitalismo.

           Contextualizar la obra de José Rubén Romero -La vida inútil de Pito Pérez- pudiera parecer innecesario, pero sustenta su enorme actualidad, demostrando que muchas veces urge que las cosas se compliquen a grado tal que nos saquen de nuestra rutina, de nuestro trabajo, de nuestro mundo imaginario y de confort  para darnos cuenta que Pito Pérez tiene razón. Que después de 40 años de Neoliberalismo sólo el 40% de la población económicamente activa tiene un trabajo estable pero la mayoría con salarios muy bajos, y que un 60% se debate en la incertidumbre de la informalidad, olvidados por el gobierno que -en un vergonzoso concubinato con la oligarquía empresarial- ven a nuestro país como un jugoso botín. Son estos barones del poder económico y político los creadores de los Pito Pérez, los que consideran inútiles las vidas de los pobres, de los desposeídos.         

        Posterior a la época de oro de la Escuela Rural Mexicana y a 1938, cuando José Rubén Romero publica La vida inútil de Pito Pérez, no se ha dado un intento serio de Reforma Educativa, salvo en el sexenio de Adolfo López Mateos (1958-1964) con el Plan de 11 años, que nos heredó el libro de texto gratuito entre otras cosas relativas al financiamiento, a la legislación y a los planes y programas.

           Con el parteaguas que se abre entre el Neoliberalismo y la Cuarta Transformación, a partir de las elecciones del primero de julio de 2018 se mantiene la posibilidad de que los exalumnos de las Normales Rurales mantengan y profundicen la exigencia de reapertura de estas instituciones formadoras de docentes que fueron clausuradas. Profundizar la reapertura significa adecuarlas a los nuevos tiempos, considerando, entre otras variantes el desarrollo científico y tecnológico. 

       En el marco de la Cuarta Transformación retomo el documento de 461 páginas titulado Proyecto de Nación 2018-2024, que sustentó la campaña electoral del hoy presidente de la República Mexicana Andrés Manuel López Obrador, en donde la educación se aborda a partir de la página 420 con el título Cultura Física y Educación para todos, pero sólo de manera general se menciona el desarrollo del deporte, la educación superior, media superior y la educación básica está ausente.

       En el contexto de las elecciones de 2021 se abre la oportunidad de aportar la inquietud para una Reforma Educativa a fondo sobre la base de resolver a favor de los principales agentes involucrados (alumnos, maestros y padres de familia) todo lo relativo a objetivos, planes y programas, legislación y financiamiento, incluida la reapertura de las Escuelas Normales Rurales, problema más que de recursos, de voluntad política.

         El 13 de enero de 2021 el presidente de México dio a conocer los contratos que se otorgaron a particulares para la administración de ocho centros penitenciarios en el sexenio de Felipe Calderón. Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, dijo que tan solo en 2020 se pagaron 15 000 millones de pesos en los reclusorios privados. El costo mensual por cada interno se estima en 114 588 pesos, y en promedio al día de 3 819.60 pesos. Nada que ver con el mantenimiento económico de las Normales Rurales, cuyas becas por alumno son hoy infinitamente menores.

           La reapertura de las Escuelas Normales Rurales, para algunos sectores de la sociedad pudiera parecer una propuesta fuera de tiempo. El equipo de La Hoja, revista mensual independiente, durante la edición de los últimos números, paralelamente elaboró un documento de análisis sobre la Reforma Educativa del gobierno peñista, mismo que sustenta esta petición.

 Chihuahua, Chih., a 31 de enero de 2021.

 

 

F U E N T E S:

 Guzmán Franco Martín Luis. La sombra del Caudillo. FCE. Diciembre de 2019.

 Kats Federic. Pancho Villa. Fideicomiso para la Cultura México/USA. Dos tomos. Primera edición en español 1998. Segunda reimpresión en español enero de 1999.

 MORENA. Proyecto de Nación 2018-2024.

 Pierri Ettiore. Francisco Villa. Grandes mexicanos de todos los tiempos. Editores Mexicanos Unidos, S.A. Primera edición. Junio del 2006. México, D.F.

 Reed John. México insurgente. Biblioteca fundamental del hombre moderno. Centro Editor de América Latina S.A. Buenos Aires, Argentina. 1971.

 Romero José Rubén. La vida inútil de Pito Pérez. Fundación Editorial El perro y la rana, 2007 Av. Panteón, Foro Libertador. Archivo General de la Nación. P.B. Caracas, Venezuela 1010

 Taibo II Paco Ignacio. Pancho Villa, una biografía narrativa. Octava reimpresión en Colección Booket. Mayo de 2012.

 Valadés José C. Historia General de la Revolución Mexicana. 10 tomos. Ediciones Gernika. SEP Cultura. México, D.F. 28 de febrero de 1985.

 Wasserman Mark. La familia Terrazas de Chihuahua (1854-1911). Capitalistas, caciques y revolución. Centro Librero La Prensa S.A. de C.V. Chihuahua, Chih. Tercera edición. 30 de octubre de 2003.

 

 

LA ESCUELA  Y  LA  COMUNIDAD

CUATRO RELATOS

Epitacio Chávez Nevárez

Generación 1968. ENR de Salaices, Chih.

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Profesor Tacho con su esposa, la maestra Olga Duarte

Sin duda, analizar el papel de la escuela como institución hacia al interior de la sociedad es una tarea compleja por los diferentes enfoques al respecto que, de inicio, reconocen su importancia. Basta leer a Louis Althusser en su concepción de la escuela como aparato ideológico de Estado.

 Por ello, con las debidas reservas, en los siguientes relatos -en función del libre albedrío de los personajes- se demuestra el actuar de profesionistas egresados de instituciones educativas, divorciadas o ligadas a la comunidad.

I

EL INGENIERO EN MINAS

Era un 18 de mayo de cierto año de la década de los 50; amanecía y a lo lejos se escuchaba el silbido agradable de una canción romántica. El sonido lo producía don Marianito, quien todos los días pasaba a las 6:00 a. m. rumbo a la mina a cumplir con su trabajo. Haciendo concierto con los pájaros, daba la bienvenida a un nuevo día.

 Las amas de casa, que a esa hora salían a regar, barrer y a “tirar el chal”, disfrutaban de sus interpretaciones a sabiendas de que cuando Marianito pasaba cabizbajo y en silencio era porque no había conseguido su carrujo de marihuana.

 Cuentan en las cantinas del barrio que en una ocasión alguien le dijo: “Tenga cuidado, dicen que van a correr de la mina a todos los marihuanos”, y que don Marianito le contestó: “No te preocupes, hijo, no creo que la empresa se quiera quedar sin trabajadores”.

 La mina en donde Marianito prestaba sus servicios tiene un tiro (en términos comunes: un pozo) de 940 metros de hondo. A ciertas profundidades del tiro, y en forma perpendicular a éste, siguiendo las vetas de diferentes minerales, se han excavado 15 túneles, unos abajo de otros.

 Por el tiro sube y baja un rústico elevador, llamado calesa. Por él suben y bajan los trabajadores, se sacan los metales y se mueven todo tipo de materiales y herramientas propias del trabajo minero.

Entrada a una mina

 La labor en el interior de la mina se desarrolla a través de cuadrillas, cuyos integrantes pueden ser cuatro o más mineros, de acuerdo a la longitud y tamaño de la veta (vena que contiene el mineral que se está extrayendo, atendiendo a la concesión otorgada por el gobierno federal).

 El maquinista es el encargado de barrenar las cavidades de la mina en donde están las vetas; utiliza una pistola de aire para barrenar de frente, o una carabina para barrenar hacia arriba; ambas están montadas sobre un soporte especial, y equipadas con una barra de nueve pies de longitud con punta de diamante en el extremo.

 El zorra se encarga de preparar las cargas de dinamita, operación que consiste en insertar la cañuela -mecha de seguridad de ocho pies de longitud- al bombillo de dinamita (cartucho).

 La cañuela tiene en la punta que entra al bombillo un casquillo detonador y en el extremo que queda fuera hay otro casquillo que sirve para unirse a un alambre llamado thermolite, que conecta todos los barrenos que se van a detonar. Luego se mete el bombillo hasta el fondo del barreno, para rellenarlo con pólvora, material explosivo obtenido en Dinamita, municipio de Gómez Palacio Dgo, que viene en costales de 25 kilos, llamados mexamon.

 Además están los wincheros (generalmente dos) encargados de emparejar el lugar después de la explosión. Esta cuadrilla es dirigida por un contratista.

 En un nivel de la mina puede haber varias cuadrillas en diferentes lugares y todas son supervisadas por una o dos personas a las que se les llama sotamineros.          

 Don Marianito formaba parte de una cuadrilla de trabajo, junto con don Layo, don Carlos y don Marcos. Cierto día estaban preparando una pegada (explosión) cuando llegó el nuevo sotaminero, recién egresado de la universidad.

 El ingeniero los interroga sobre el número de barrenos  que llevaría la pegada y la respuesta fue que serían 15. Al ingeniero le parecen pocos y ordena que pongan 21.

 Los cuatro experimentados mineros le argumentan el por qué deben ser 15, pero el ingeniero de forma prepotente les ordena que pongan 21, que él tiene los conocimientos técnicos profesionales y  que sabe por qué lo ordena pero, además, porque él es el jefe y lo tienen que obedecer.

 Los mineros le contestan que acatarán sus órdenes a condición de que los acompañe hasta el final.

 La cuadrilla continúa su trabajo, conectan todos los bombillos al thermolite  y le prenden fuego, luego le dicen al sotaminero: “Ahora sí, ingeniero, córrale", y salen todos corriendo hacia el refugio, previamente establecido de acuerdo a la magnitud de la explosión.

 La llegada al refugio fue muy forzada. El ingeniero, más por instinto que por conocimiento, salió tras ellos, pero más afuera que adentro del refugio fue alcanzado por el aire de la explosión, que lo aventó hacia el interior, resultando con escoriaciones en varias partes del cuerpo y una costilla rota.

 La empresa pretendió correr a los trabajadores ´por intento de homicidio´ y el sindicato asumió su defensa reconociendo el incidente como un accidente imprudencial. La comisión  mixta de seguridad, entre las posturas de la compañía y del sindicato estableció una suspensión temporal por tres meses sin goce de sueldo a los mineros, misma que fue aceptada por ellos.

 La solidaridad de los compañeros no se hizo esperar y durante los tres meses de suspensión sin salario, se cooperaron para apoyarlos con el 50% del mismo.

 

II

EL INGENIERO AGRÓNOMO

Terminaba el otoño aquel año y en la escuela secundaria técnica agropecuaria se empezaba a sentir un fresco agradable que anticipaba un crudo invierno. Don Aniceto (Cheto), responsable del sector agrícola, con su equipo de trabajo, y auxiliado por algunos alumnos, preparaba la tierra que sería sembrada con trigo.

 Don Cheto realizaba su trabajo en las parcelas de la escuela. Toda su vida había transcurrido en el rancho y con su experiencia proporcionaba un gran servicio a la institución educativa. Una vez barbechada, repasada, nivelada y sembrada la tierra, atendiendo las indicaciones del banco para poder autorizar el crédito, se hacía el calendario de riego y fertilización.

 La preparación de las tierras contemplaba la pendiente que permitiera el riego de forma adecuada, es decir, que el agua corriera sin colgarse y sin estancarse.

 Esa pendiente la trazaba don Cheto con estacas que colocaba en lugares donde las consideraba necesarias y con una manguera transparente de un diámetro aproximado de un centímetro que llenaba de agua, sacaba los niveles marcando las estacas. Don Cheto, con base en la Física aplicaba el principio de los vasos comunicantes para marcar los niveles deseados y lograr la inclinación adecuada para el riego. 

 El ciclo del cultivo del trigo se convertía en una fiesta; a los alumnos que participaban se les abría una tarjeta en donde se registraban las horas de trabajo y en base a ellas, a la hora de la cosecha y de la venta, se les hacía partícipes de un porcentaje de las ganancias.

  El riego iniciaba con el llenado de un estanque al que se  inyectaba agua extraída de un pozo contiguo. Una vez lleno, se abría una compuerta que soltaba el agua a una acequia derivadora a la cual, a manera de protección se le colocaban unas lonas para sobre ellas montar unas pipas curvas con las que se extraía el agua y distribuirla por el cultivo, produciendo un sonido agradable que se convertía en un arrullo que invitaba a dormir.

 Los regadores, para no caer en la trampa del sueño, además de la lámpara y de la pala se acompañaban de un radio con el que sintonizaban en la XELO de Ciudad Juárez, para escuchar en la madrugada la música que se transmitía durante el programa que conducía de forma muy amena el locutor Jesús Soltero Lozoya, mismo que gozaba del desprecio de los ganaderos de Janos y de Balleza, a los cuales peyorativamente acusaba de abigeos.

 Esta confrontación nunca llegó a mayores, más allá de la diversión de los radioescuchas. Más temprano que Lozoya, los regadores escuchaban una emisora de Los Ángeles, California, que anunciaba productos hoy llamados milagro: “Laboratorios Mayo”.

 La vida cotidiana en la escuela transcurría de forma por demás tranquila hasta que cierto día se presenta un ingeniero recién egresado de una universidad agrícola, con la orden de presentación como titular del sector agrícola.

 El entusiasmo con el que el ingeniero asumió su responsabilidad fue tal que se reflejó en cambios radicales y profundos: redujo la participación de los alumnos con el pretexto de no exponerlos a riesgos de trabajo y, centralizando todas las actividades, como el cultivo del trigo, relegó a don Cheto al papel de acarreador de materiales.

 Don Cheto, desesperado, acudió ante el director de la escuela para informarle que el ingeniero con su entusiasmo e inexperiencia estaba cometiendo errores graves, sobre todo en el trazo del riego para el cultivo del trigo.

 El director le responde a don Cheto que el ingeniero ahora es el responsable del sector y de los resultados; que él, como trabajador responsable y solidario con la escuela, ahora tenía la oportunidad de descansar de las grandes responsabilidades que estuvo asumiendo durante los años en que fue responsable de los cultivos, recomendándole que aprovechara el tiempo libre para sus proyectos personales y, sobre todo, para convivir con su familia.

 El trigo empezó a brotar y a crecer y los errores en el trazo del riego no se hicieron esperar. Los lunares en donde el trigo no nació resultaron porque el agua se estancó o se colgó. Fueron muchos y extensos los claros y la cosecha fue un fracaso.

 El banco hizo llegar a la dirección un acta en donde señalaba las indicaciones no acatadas, detectadas durante sus visitas de asesoría, mostrando al mismo tiempo su preocupación por la recuperación del crédito.

 La dirección de la escuela, en reunión con los agentes involucrados en las actividades agrícolas, enciende las alarmas y les informa que logró renegociar la deuda con el banco y que ya no se pueden dar el lujo de otro fracaso en las siembras de las tierras de la escuela.

 Para el siguiente año agrícola, el ingeniero responsable del sector, de manera sencilla y natural solicita a don Cheto que se ponga a la cabeza de los cultivos.

Notas:

  1. En el primer relato, se habla de una mina de explotación subterránea. Actualmente la mayoría de las minas se explotan al aire libre, lo que las hace más depredadoras del medio ambiente.

 2. Los barrenos se perforan en forma de triángulo y siempre se dejan dos o tres sin rellenar para que la explosión se pueda expandir.

 3. En el segundo relato se trata de una escuela que formó parte de las Escuelas Secundarias Técnicas (ESTs) que en nuestro país alcanzaron su auge durante los años ochenta.

 4. El banco que otorgaba el crédito a las escuelas secundarias técnicas agropecuarias establecía condiciones para la siembra. Entre ellas, que aceptaran la asesoría para la siembra, los riegos y la fertilización, y la supervisión para vigilar el cumplimiento de sus indicaciones. Todo esto para garantizar la recuperación del crédito otorgado.

 5. Los riegos se realizaban en la noche para aprovechar mejor el agua, ya que así se evitaba el incremento de la evaporación que durante el día produce el sol.

 

 III

EL PROFESOR DE PRIMARIA

 Iniciaba el nuevo año escolar y el profesor Lalo se presentó en la inspección escolar, en la cabecera municipal. Le acababan de dar el cambio de una zona escolar ubicada en lo más recóndito de la sierra, en donde había permanecido dos años. Al llegar a la oficina del inspector ya estaban ahí tres compañeros más, a la espera de la autoridad.

 No habían transcurrido quince minutos cuando llegó el supervisor, un profesor agradable, de amplia sonrisa, que acompañaba su plática con pequeñas dosis de buen humor.

 Después de la presentación y de los saludos de rigor, el inspector  les muestra a los  maestros un mapa de su zona. En él se localizaban las diferentes comunidades y con pequeños rombos de color rojo, las respectivas escuelas.

 Al primero que aborda para describirle su lugar de adscripción fue a Lalo; le comenta que la comunidad a la que irá fue una hacienda ´gabacha´ y que es la más cercana a la cabecera municipal, con condiciones muy favorables para su trabajo.

 Así lo fue haciendo con cada uno de los otros maestros recién llegados a su zona. Al final les informó que por la tarde pasarían los  presidentes de las sociedades de padres de cada una de las escuelas, a recogerlos. Enseguida les indicó en donde estaba la tienda más surtida del pueblo por si querían comprar algunas provisiones y el lugar en donde serían recogidos, un pequeño restaurante (fonda, le llamaban). 

 Todos salieron muy satisfechos. Los nuevos compañeros de Lalo inmediatamente le preguntaron por la palanca por medio de la cual lo habían ubicado en la mejor comunidad; no logró convencerlos de que no había tal palanca. Después de dar la vuelta por el pueblo y de haber comido en la fondita, habiendo transcurrido unas cinco horas empezaron a llegar por ellos, con lo que el grupo se fue dispersando hasta llegar por el último maestro.

 No había transcurrido un mes cuando el inspector citó a reunión de zona para informar sobre el plan de trabajo y hacer la presentación de los nuevos maestros. Previamente a la reunión, en la oficina y ante los compañeros recién llegados, el profesor Lalo increpa al inspector para reclamarle que no era necesario el engaño para ubicarlo en esa comunidad: “Si me hubiera dicho que todavía no tengo los derechos suficientes para una mejor adscripción, lo hubiera aceptado sin ningún problema”, le dijo.

 Resulta que el lugar a donde Lalo fue enviado, en el mapa aparentemente era el mejor, pero resultó lo contrario: fue el más pobre e incomunicado y sólo contaba con una brecha por donde transitaban carritos de caballos (el medio de transporte más avanzado del lugar), y con una escuela unitaria, es decir, con un solo maestro.

 Las comunidades a donde fueron los demás compañeros estaban un poco más retiradas, pero contaban con escuelas para tres o más maestros, hasta una de organización completa. Ante esta situación, a quienes creían que Lalo había sido adscrito en el mejor lugar, primero los invadió la sorpresa y luego la risa; ante el reclamo de Lalo, el inspector respondió con una sonora carcajada.

La escuela rural

 A partir de ese día surgió una profunda amistad entre Lalo y el inspector, que entre otras cualidades tenía la de ser un luchador social de sólido prestigio, lo que llevó a que Lalo se convirtiera en uno de sus tantos admiradores.

 La casa del maestro del ejido La Cañada, lugar en donde fue ubicado el profesor Lalo, se encontraba a un costado de la escuela, en lo alto de una loma, como a cuatrocientos metros de distancia de las veinte casas que integraban la comunidad.

 Un viernes por la tarde, cuando el maestro leía la pequeña novela de Ignacio Manuel Altamirano, “Navidad en las montañas”, llegó don Salvador para comunicarle que el comisario del ejido lo requería para que lo apoyara en el levantamiento del acta de defunción de un joven arrojado al suelo por un caballo que, asustado, arrancó sin control; su cabeza pegó contra una piedra, lo que le causó la muerte instantánea.

 El maestro, acompañado por don Salvador, salió al lugar de los hechos pensando en la redacción de dicho documento, pero al llegar le informaron en detalle del accidente y le entregaron un formato de acta utilizado en esos casos, lo que le facilitó el trabajo.

 El domingo, el maestro preparó su caña para pescar y su grabadora; pensó ir al rio en plan de relax y al mismo tiempo, con un poco de suerte, atrapar algún pez. En eso estaba cuando llega el comisario para pedir su auxilio en el levantamiento del acta de la reunión de los miembros del ejido que solicitaban al Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización la ampliación del mismo. El profesor acompaña al comisario y deja para otro fin de semana su día de pesca.

 En las conversaciones con personas de la comunidad, se enteró que uno de los maestros más apreciados de todos los que habían pasado por la comunidad, fue el profesor Abel y que el motivo del aprecio se debía a que fue capaz de organizar las más bonitas fiestas.

 El maestro Lalo entendió que la evaluación que la comunidad hacía del maestro dependía en un 50% del trabajo en el aula y el otro 50% de la calidad de las fiestas del lugar, cuya responsabilidad en la organización y desarrollo era exclusivamente del maestro.

 

IV

LA DOCTORA

La vida de Adela, joven doctora, madre de dos hijos, que presta sus servicios en un hospital público, transcurría normalmente hasta que un día de finales de febrero de 2020, llegando al hospital fue convocada a una reunión regional del personal de salud.

 En esa reunión les informan sobre una epidemia que había surgido en otros lugares del mundo y que en México, hasta unos cuantos días antes, se veía como algo muy lejano, pero que en estos momentos, ya como pandemia, obligaba a la Secretaría de Salud a tomar medidas preventivas, de allí la urgencia de esta reunión, que da inicio con la presentación de quien dirigiría el evento, llegado desde la capital del país.

 La reunión inicia con la contextualización de la pandemia en México: se reconoce que el sistema de salud que se heredó estaba en escombros, lo que en estos momentos no justifica el dejar hacer, dejar pasar, para caer en la indolencia. Se haría una reconversión de la infraestructura hospitalaria existente, iniciando con la designación de hospitales destinados a la atención exclusiva de Covid 19 y hospitales destinados a todos los demás problemas de salud, excepto el coronavirus.

 La población considerada como adultos mayores, o con problemas de alguna enfermedad crónico-degenerativa, por ser vulnerable y de alto riesgo sería enviada a casa para su confinamiento, el resto sería sometido a exámenes para determinar su aptitud para atender el problema. Se harían ajustes al presupuesto federal para destinar los recursos necesarios y se acudiría a todas las instancias, incluso internacionales, en busca de los insumos necesarios.

 Al término de la reunión se les pidió discreción para no crear alarma innecesaria entre la población.

 Al término de la reunión, la doctora Adela no sabía si estaba asustada o confundida; no terminaba de salir de su asombro, cuando es llamada para practicarle exámenes a través de exudados nasofaríngeos, cuyos resultados le entregarían al tercer día, con el fin de saber si estaba en condiciones de integrase a un hospital Covid 19.

 Le dan resultados negativos a Covid 19 y la información la recibe con agrado y con responsabilidad. Inmediatamente se pone en contacto con los compañeros que junto con ella estarán en el primer frente de batalla y con algunos de ellos, conscientes del riesgo que junto a la familia van a correr, planean rentar un departamento para permanecer en él mientras se supera  el  problema de salud.

 Al respecto, los responsables del sector salud les comunican que la idea les parece bien y que en ese sentido pedirán ayuda a las autoridades estatales y municipales, para hacer extensiva la intención a todos los que sean asignados a esta tarea y de esa forma proteger a sus familias.

 Los acontecimientos se empiezan a desarrollar de forma acelerada y, lamentablemente, también inicia un manejo político del problema: un comunicador informa del primer fallecimiento, lo que resultó ser una ´fake news´ o noticia falsa.

 Pequeños grupos de médicos y enfermeras empezaron a protestar por la falta de tapabocas, mascarillas y en general de insumos médicos, pero la mayoría del personal, fiel a su vocación, se mantuvo al margen dedicándose a la atención de pacientes Covid 19, que iban creciendo rápidamente, en condiciones de muchas carencias, lo que les fue ganando el reconocimiento de la sociedad, identificándolos como ángeles de la salud o héroes anónimos.

 Para la doctora Adela fue muy traumático el proceso de adaptación a la nueva situación. Cuidando la debida protección, al llegar al trabajo se tenía que enfundar en una especie de traje de astronauta que en verano la sofocaba a tal grado que en ocasiones tuvo que abandonar su puesto.

 Por si no fuera suficiente, apenas estaba superando todos esos problemas cuando se empezaron a presentar agresiones al personal de salud en la vía pública y en los supermercados, porque los demás consideraban que eran agentes de contagio. De dichas agresiones ella no fue ajena, afortunadamente el rechazo a tales manifestaciones se dio de inmediato y ampliamente, a la par que se empezaron a dar numerosas expresiones de reconocimiento y agradecimiento.

 En un principio todo era confusión; el virus, además de ser desconocido, era impredecible, afortunadamente, conforme la pandemia iba avanzando se empezaban a encontrar explicaciones y algunos paliativos, incluso había posibilidades de contar en un futuro no muy lejano con vacunas que permitieran ver la luz al final del túnel.

 Por estudios previos (a partir de 2003) sobre vacunas para otros coronavirus, las vacunas sobre Covid 19 se fueron haciendo realidad hasta llegar a concretarse algunas que superaron todas las pruebas requeridas (Pfizer, AstraZeneca, Sputnik V, CanSino, Sinovac, Janssen/Johnson & Johnson, CureVac AG, Novavax) y con ello empezó a verse una solución al terrible problema de salud.

Los héroes de la pandemia Covid 19, años 2020 y 2021

 Durante todo el tiempo de la pandemia, el personal médico se ha mantenido al pie del cañón y al margen de los grupos de interés que tratan de politizar el manejo de la enfermedad, lo que es digno de reconocimiento y agradecimiento.

 Más allá de los conflictos de interés en el manejo tanto de este problema de salud mundial como de las vacunas, cabe destacar las escenas de satisfacción y de contento de los adultos mayores cuando salen de los centros de vacunación y, en justicia, también reconocer al gobierno de México por conseguir el suficiente número de dosis para sus habitantes, sin pedir préstamos al extranjero con ese pretexto.

 Incluso, del total de los países en el planeta, México ocupa el lugar doce en el avance de la vacunación. En honor a la verdad, y por elemental honestidad, no se puede regatear el reconocimiento al esfuerzo que el gobierno mexicano viene realizando para inmunizar a la población mexicana en contra del virus.

 

 FINALMENTE:

Los cuatro relatos son reales.

El primero se ubica en San Francisco del Oro, Chih., lugar en donde transcurrió mi infancia y donde mi padre fue minero.

El segundo ocurrió en una escuela secundaria técnica agropecuaria donde laboré como maestro.

Lalo y los otros maestros recién egresados fueron mis compañeros en la sierra.

La doctora sigue luchando contra el Covid 19.

 

Chihuahua, Chih., mayo 10 de 2021

U N   D I L E M A[1]

 

“Lo que sabemos es una gota de agua;

lo que ignoramos es el océano”.

Isaac Newton

 SOLICITUD PATRIMONIO CULTURAL 

En el libro “Conferencias de educación infantil” Anton Makarenko nos dice que se educa más fácilmente a los hijos de una familia numerosa que a los de una familia reducida (uno o dos) porque en una familia numerosa los hermanos de manera natural se relacionan, ejerciendo entre sí influencias muy dinámicas, en tanto que en una familia de pocos hijos es muy pobre la relación, agravada por el miedo de los padres a la pérdida de alguno de ellos, generándose lo que se conoce como sobre-protección.

 

 Menciono lo anterior porque a la edad de seis años sufrí un accidente que me dejó una incapacidad en la pierna izquierda y que gracias a que pertenezco a una familia numerosa no recibí ninguna atención especial, menos una sobre-protección.

 Recuerdo que en una ocasión el hermano que me sigue en la escala de las edades me empezó a hacer bullyng. Mi papá, que estaba a poca distancia, no dijo nada (me dio la impresión de que había escuchado y dejó que resolviéramos el problema entre nosotros); esperé a que mi agresor verbal estuviera a tiro y le di un muletazo con todas mis fuerzas; el escándalo que hizo fue mayúsculo a punto que los demás hermanos fueron con la queja a mi papá quien solamente les dijo: ¡pues no le busquen!

 

 Así llegué a tercero de secundaria, ante un horizonte muy limitado para estudiar: en la región no había escuelas del nivel medio superior, ir a estudiar a la capital del país era como ahora trasladarse al extranjero a cursar una carrera, algo impensable para nosotros; solo nos quedaba salir a estudiar a la ciudad de Chihuahua, y eso con mucho sacrificio.

 

 Previo a la graduación, el Profr. Antelmo Arellanes (†) nos dio una plática sobre todas las opciones que teníamos para seguir estudiando. Como egresado de la Escuela Normal Rural de Salaices, Chih. nos habló con mucho entusiasmo de dicha institución; yo sabía de la existencia de esta escuela y en la región se hablaban maravillas de ella y, por supuesto, también había sus detractores quienes sostenían que en ese centro escolar había puros comunistas, que era un nido de rojillos, todo esto, a la par de lo que comentó el Profr. Arellanes, me intrigó más, pero al mismo tiempo despertó mi interés por ingresar a dicha institución.

 

 Frente a la presidencia municipal del pueblo (San Francisco del Oro) hay una plaza que en aquellos años era feudo de todos los niños y adolescentes que vivían a su alrededor. Quienes vivíamos en otros barrios de la localidad teníamos vedado el acceso y más cuando la lideresa del grupo era una adolescente muy brava, a la que teníamos pavor.

 Allí también vivían las familias Molina Seáñez y Soto Fernández, quienes respectivamente tenían a dos de sus hijos estudiando en la Escuela Normal Rural de Salaices: Francisco Molina y Gustavo Soto.

 

  Venciendo el temor por la invasión a un terreno vedado (la plaza), dos compañeros buscamos a estos jóvenes (Gustavo Soto y Francisco Molina) para que nos asesoraran con todos los trámites que nos permitieran hacer el examen de admisión e ingresar a esa escuela que ya se nos había convertido en obsesión. Desde entonces nació entre ellos y nosotros una profunda amistad, pues su apoyo y solidaridad no ha tenido límites.

 

 Con la guía de Gustavo y el Mango (Francisco Molina) llegamos a la Normal el día del examen y era tal la demanda que, aunque la escuela proporcionaba alimentación y hospedaje, no cabíamos todos. Estos dos paisanos la noche anterior nos consiguieron unos colchones que, colocados en el techo de las aulas norte, nos permitieron dormir.

 

 El día del examen la escuela parecía una romería, en tanto a los aspirantes se les aplicaba la prueba, algunos padres o acompañantes, en un intento por calmar los nervios, recorrían el área escolar, mientras otros esperaban a la sombra de los árboles también buscando relajarse y tomaban un refresco o comían cualquier alimento.

 

  Al término del examen solo restaba esperar los resultados que se darían ese mismo día, ya por la noche. En una de las ventanas de la dirección se publicaron las listas de quienes serían admitidos para el nuevo ciclo escolar. En ese momento se formó ahí tal aglomeración que parecía un remolino alrededor del edifico.

 Los que corroboraban su aparición en el listado no podían ocultar el júbilo, en tanto, los que no aparecían, cabizbajos se retiraban con el único deseo de volver a sus comunidades para buscar otras posibilidades.

 

 Después de esperar un rato pudimos tener acceso a las listas y ¡Oh sorpresa!, de noventa y seis solicitudes para ingreso al nivel profesional, solo había cuatro espacios disponibles, uno para Carlos Amador, otro para Óscar Quintana (mi compadre), el tercero para Octavio Beltrán y el último para un servidor, quienes fuimos los que aparecimos en la lista.

 Este momento significó un giro radical en mi vida, que marcó todo el futuro. El gusto y la satisfacción del Mango y de Gustavo fue igual o mayor que el de nosotros pues su labor de asesoría y apoyo había dado resultado, asesoría y apoyo que no terminaría y que hoy se ha enriquecido con la participación de la familia que logré formar, del Profr. Pedro Rivera (mi compadre) y del Profr. Ramón Gutiérrez...

           

  A partir de septiembre de 1965 me di cuenta de que fui uno de los grandes afortunados por haber logrado la admisión a nuestra gloriosa y noble Escuela Normal Rural de Salaices, Chih., y cuando hablo de nobleza no es en abstracto, es de forma concreta:  hablo de la nobleza del director Roberto García Montes (†), ecuánime, tranquilo, respetuoso, pues nunca lo vi exaltado; del personal docente: Abdón González Arellanes (†) (Lógica, Ética y Estética), de Andrés Silva Zavala (†) (Técnica de la Enseñanza), de Felipe Moreno (†) (Educación Física), de Raúl Luna Niño (Educación Musical), de Inocente Fernández Delgado (†) (Dibujo y Artes Plásticas), de Jaime Álvarez Constantino (†) (Psicología de la Educación), de Víctor Luján (†) (Agricultura), quienes hacían de su clase una cátedra de humanismo y de ética profesional.

 

 Hablo de la nobleza y humanismo del personal de enfermería (el Dr. Ochoa Causs (†) y Cuquita Mendoza). En aquellos años no había consideración para quien sufría de alguna enfermedad mental o discapacidad física, no se hablaba de traumas o de terapias y el doctor Ochoa tuvo en sus manos el declararme no apto para la carrera docente y no lo hizo.

 

 Dos veces por semana, con devoción asistía a la escuela para directamente atender los problemas de salud del alumnado, independientemente de que en su clínica de Valle de Allende atendía cualquier emergencia que se presentara. Cuquita, muy estimada por los alumnos, gracias a su vocación de servicio, como enfermera siempre estaba dispuesta sin importar la hora para atender a los alumnos en cualquier problema de su área que se presentara.

 

 Hablo de la nobleza de una persona que durante su vida de trabajo en esta institución elaboró no menos de diez millones de piezas de un rico pan que ¡cómo lo saboreábamos!: don Beto Salcido Sotelo (†) tanto se identificó con los alumnos que siempre fue un joven, murió siendo joven, con su faceta también de poeta, componiendo poemas jocosos que como alumnos disfrutamos plenamente. 

 

Señor Roberto Salcido Sotelo, panadero de la Escuela Normal de Salaices

 

 De la nobleza de una persona que, sin haber cursado una licenciatura en economía de cualquier universidad -la señora ecónoma-, supo hacer rendir $4.50 pesos diarios por persona para dar de comer a 300 alumnos aproximadamente por cada año escolar. Buscaba las tiendas de abarrotes de Jiménez y Parral que ofertaban sus mercancías a precios más baratos.

 

  De la nobleza de Chamé García (†), que siempre amenizaba el corte de pelo con una plática muy amena. De don Paz Gutiérrez (†) que con una sonrisa a flor festejaba las bromas de los compañeros, seguramente pensando en las travesuras de sus nietos.

 

 De la nobleza de mis compañeros que nunca, en relación a mi problema de discapacidad, me hicieron bullying, actitud muy humana emanada de su propia conciencia, ya que el 80% de las actividades diarias del centro escolar se realizaban bajo un auto-gobierno dirigido por los mejores alumnos (Comité Ejecutivo de la Sociedad de Alumnos, Comité de Orientación Política e Ideológica, Comité de Honor y Justicia, Comité de Higiene, Comité de Raciones).

 

  Por problemas de espacio, la reseña de algunas anécdotas y vivencias que, como interno de esta institución tuve la fortuna de experimentar, las dejaré para otra oportunidad y para concluir solo termino mencionando lo siguiente:

 Para mí el único problema trascendental que tuvimos quienes egresamos de estas prestigiadas Escuelas Normales Rurales, al terminar los estudios profesionales y cruzar la puerta de la escuela hacia afuera, fue enfrentar inmediatamente el dilema que nos planteaba la disyuntiva de, bajo un derecho personal y legítimo, escoger el camino que la institución nos había señalado durante nuestra estancia en ella y que nos comprometía con la lucha a favor de los sin voz, de los explotados, en contra de todo tipo de injusticias, o dejarnos llevar por un sistema que por medio del dinero todo lo convierte en mercancía, incuso al ser humano a través de ´tanto tienes tanto vales´ y cuyo distintivo principal es la corrupción.

 

 La formación que las Normales Rurales nos dieron durante nuestro paso por ellas permitió que sus egresados, independientemente de la forma en que resolvieron la disyuntiva que ese dilema nos planteó, fueran personas muy destacadas y, así tenemos que, en el camino del anti-sistema, trascendieron la historia Genaro Vázquez Rojas, Lucio Cabañas Barrientos y Miguel Quiñones Pedroza, entre otros. Por el camino marcado por el sistema destacaron, entre otros: Carlos Hank González (“Un político pobre es un pobre político”), Carlos Jongitud Barrios y Maximiliano Silerio Esparza.

 

 Pero los tiempos cambian, la jubilación nos da la oportunidad de volvernos a hermanar, ya no tenemos la necesidad de un ascenso que a veces nos confrontó con nuestros compañeros por la falta de transparencia, ya los hijos, bien o mal, están realizados y la estabilidad y seguridad de la familia ya no es motivo para solapar o volvernos cómplices de algunas autoridades oficiales y sindicales que, aprovechándose de la situación, cometían toda serie de abusos y de injusticias.

 

 La jubilación nos brinda la oportunidad para que, a través de una sincera crítica y autocrítica, logremos entender la diversidad que nos obliga a respetar las diferentes formas de pensar y superar así las discusiones estériles que solo obstaculizan las buenas relaciones y destruyen la armonía y, lo más grave, atentan contra el prestigio que los egresados de las Normales Rurales decimos tener.

 

 Epitacio Chávez Nevárez

 

 Chihuahua, Chih. Miércoles 23 de diciembre de 2020.

 

 

[1]    Esta palabra proviene del griego διλημμα (dilemma), misma que se encuentra formada por δις (dis) que significa dos y λημμα (lemma) que quiere decir tema o premisa. Su significado por lo tanto es aquello que presenta un punto de elección entre dos cosas.

      El dilema es un argumento que se encuentra formada por dos proposiciones que son contrarias entre sí, por lo cual generará una disyuntiva para determinar cuál de las dos opciones es la más óptima para ser ejecutada.

      En la cotidianidad se entiende como dilema a la acción de tener que tomar una decisión basada en dos probabilidades, mismas que pueden generar un conflicto a la persona, por no saber a ciencia cierta cuál de ellas es la mejor opción, lo que puede pasar es que la persona se encuentre indecisa, ya que no se sabe a ciencia cierta cuál generará un menor impacto o qué será lo mejor para actuar, ya que cualquiera de ellas puede ser aceptable (Diccionario actual).

 

 

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