“CENTENARIO DEL NORMALISMO RURAL”.
Sobre la ideología del normalismo rural.
Mtro. José Piña Delgado (Normal Rural de Salaices)
El Normalismo rural se refiere a las escuelas normales rurales, la formación profesional que subyace en ellas, las prácticas socio-culturales que en éstas se dan, el conjunto de interacciones que encarnan los distintos actores a su interior y la aplicación de sus egresados que inciden en el desarrollo social. Por lo mismo su ideología sería la concepción que hay en torno de ellas, el imaginario de sus estudiantes y egresados, que tiene implícito transformar el sistema económico- social de explotación.
Este normalismo tiene que ver con la formación de la escuela normal rural en nuestro país y la estrategia para garantizar educación pública en los lugares más alejados del país y el derecho a la movilidad social de los hijos de campesinos, si el nuevo gobierno emanaba de una revolución popular, la justicia social figuraba como referencia obligada en el discurso del nuevo régimen. En ningún otro ámbito era más evidente estos principios como en el sistema educativo, se proponía integrar a los sectores históricamente excluidos y relacionaba el sistema educativo al desarrollo comunitario, el maestro se identificaría con la problemática y el desarrollo de las comunidades rurales y con la política del nacionalismo revolucionario que propugnaba el Estado, en esa política estas escuelas tuvieron un papel importante. En 1922 surgiría la primera de ellas creciendo su número durante el cardenismo (1934-1940), convergiendo hacia una educación socialista. Esta orientación en alguna forma actuó como discurso transmisor de políticas desde el Estado nacionalista hacia las primeras generaciones de profesores rurales, recibieron impulso al aumentar su número y transformarlas en Escuelas Regionales Campesinas que unieron la enseñanza agropecuaria y la normalista. Durante su desarrollo los planes de estudios incluyeron una orientación socialista y el materialismo histórico.(1)
Si bien esta educación llegó al campo de manera importante, su significado fue siempre ambiguo, muchos creían que la escuela podía crear un nuevo tipo de sociedad. En realidad, el lenguaje radical empleado durante el sexenio cardenista tenía muy poco que ver con los hechos: no existía un verdadero proyecto socialista por parte del régimen y, en todo caso, la educación socialista no podía realizarse en un país con una estructura económica esencialmente capitalista. Lo que se buscaba era una educación más acorde con las necesidades del desarrollo económico que hiciera hincapié en los aspectos sociales y no individualistas, que subsanara las necesidades técnicas de una industria incipiente en crecimiento, que combatiera el dogmatismo y el fanatismo religioso. En el seno de ese programa socialista educativo había una gran contradicción: pretender socia¬lizar la educación sin socializar los medios de producción. Mientras, con su “socialismo a la mexicana”, el presidente Lázaro Cárdenas tipificaba un punto intermedio: la humanización del capitalismo. Aunque en la práctica la educación socialista fue siempre problemática, su apoyo por parte del Estado abrió un importante espacio para la transformación social. José Santos Valdés, profesor, pedagogo, inspector de normales rurales, se mostró inicialmente escéptico sobre ésta; señaló la contradicción de pretender realizar una educación socialista en un país de propiedad privada, sin embargo observaba que ofrecía una magnífica oportunidad para la creación de la necesaria conciencia –en niños y jóvenes– que facilitara el cambio esperado por los revolucionarios mexicanos. (2)
A mediados de la década de los años treinta, después de algunos intentos por conformar una organización estudiantil que agrupara a las Escuelas Regionales Campesinas, los estudiantes de estas instituciones se vieron influenciados por la “política progresista” de Lázaro Cárdenas de llevar adelante los postulados de la Revolución, y por la idea de que los obreros, campesinos y las masas populares se agruparan (3) para defender sus derechos y ser pilares en la política del gobierno. así, en los últimos días de junio de 1935 los estudiantes de estos internados conformarían la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). “Organizados en ésta, lograron el derecho a opinar y decidir en el gobierno de sus escuelas, así como la autorización para tratar los asuntos relacionados con sus instituciones como un corporativo estudiantil ante las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP). El reconocimiento de la FECSM y los derechos concedidos a los estudiantes a través de ella fueron, sin duda, una conquista estudiantil, pero también fueron un elemento imprescindible en la política corporativa del gobierno cardenista”.(4) Pasó a formar parte de la estructura corporativa con la que se gobernó este país durante varias décadas del siglo XX. La adhesión oficial de la FECSM a esa estructura corporativa se realizó a través de su unificación en la CJM, espacio en el que se posicionó como una de las organizaciones estudiantiles fundadoras del sector juvenil del Partido de la Revolución Mexicana (PRM). ). Es importante observar que a través de su militancia en la CJM, los dirigentes estudiantiles de las Escuelas Normales Rurales participaron en los congresos internacionales convocados por la Federación Mundial de la Juventud Democrática y la Unión Internacional de Estudiantes, organismos vinculados al bloque soviético, precisamente durante su desarrollo hasta la década de los sesentas una de las características de los estudiantes normalistas era la hermandad de éstos a pesar de su diferente ubicación geográfica, las decisiones en sus asambleas eran democráticas y al termino de ellas se entonaba emotivamente el himno a la U.I.E. un fragmento señala:
La firme fe, la voluntad,
la fortaleza de nuestra amistad,
no hay bombas que, puedan vencer,
noble y justa es nuestra causa por la paz;
plenos de luz y de amistad
une el camino a la felicidad.
La FECSM logró posicionarse con voz y reivindicaciones propias en el marco de esa estructura corporativa, y durante más de tres décadas fue reconocida como la representante oficial de un amplio sistema escolar que estaba ubicado en una enorme geografía que cobijaba y conectaba a las comunidades rurales con el Estado mexicano posrevolucionario.(5)
Apenas conformada dicha organización de estudiantes normalistas, éstos integraron comités de orientación socialista, donde, a través de círculos de estudio iniciaron la tarea de formar ideológicamente al estudiantado de sus internados (6). Así, junto con la propuesta de los planes de estudio para la formación de maestros rurales y las actividades agrícola industriales que esto exigía, a partir de la creación de la organización de esta Federación los estudiantes asumieron como propia la tarea de formarse ideológicamente, fueron construyendo nuevas formas de interpretar el mundo como respuesta a las necesidades de la propia comunidad , interpretaciones que lograría arraigarse como consecuencia de su práctica cotidiana (7) .
Un elemento importante en la construcción del imaginario característico de los normalistas rurales -que ayuda a comprender la preservación y consolidación de sus prácticas en esa particular forma de interpretar el mundo-fue la previsión que tuvieron al integrar al Comité Ejecutivo Nacional de la FECSM y de las Sociedades de Alumnos, fueron los espacios donde se promovió el estudio de temas ligados a la ideología socialista. En particular, el Comité de Orientación Política e Ideológica, con el que se pretendió la formación de individuos capaces de reconocer su papel dentro de las luchas sociales, orientando y dando a conocer alternativas para la defensa de los derechos de la clase explotada(
.Una ideología que, aunque en ocasiones no haya llegado a generalizarse, fue definida por los normalistas como “el espíritu revolucionario del que nos hemos nutrido en estas escuelas [y que] debe ser la llama que dirija nuestras vidas como profesores y como ciudadanos rebeldes del mundo. Según la determinación del Tercer Congreso de la FECSM en 1937, tendrían su misión en:[...] cada uno de los propósitos más generosos de la Revolución Mexicana, que es la de llevar a los campos a elementos preparados y en la conciencia de su noble misión, para que actúen allí como transformadores del medio rural de México”(9).Eso de llevar adelante los postulados de la Revolución y luchar contra la reacción en nuestro país, logró trascender hasta la última parte del siglo XX, el discurso de muchos exalumnos da cuenta de la construcción de esa ideología. (10)
El gobierno de Manuel Ávila Camacho impulsó la política económica de industrialización del país así que la política educativa fue readecuada y la educación rural dejó de considerarse prioritaria. Las ENR en esta etapa quedaron desvinculadas por la falta de un plan para las zonas rurales Se anuló la escuela socialista, pero la ideología permaneció en las escuelas cuya matrícula escolar provenía de zonas rurales e indígenas (11). Las 35 Escuelas Regionales Campesinas (ERC) fueron separadas en normales rurales y escuelas prácticas de agricultura (EPA). En los años cincuenta éstas últimas fracasaron convirtiéndose en normales rurales, sumando 29 de ellas.
El estado mexicano al entrar en su etapa de desarrollo industrial, conocido como el “Milagro Mexicano”, se despojó de su ideología revolucionaria y abrazó la ideología burguesa del gran capital, entró en franco choque político con los aliados de su origen y, por ende, con el componente ideológico revolucionario y socia¬lista presente en las normales rurales (12).Muchas de éstas no fueron ajenas a los movimientos del periodo ubicado como una “insurgencia sindical”, que se tradujeron en protestas sociales de médicos, telegrafistas, ferrocarrileros, petroleros y maestros durante el periodo de Adolfo Ruiz Cortines y terminadas en el régimen de Adolfo López Mateos. La FECSM había sido reconocida como la representante oficial de un amplio sistema escolar que estaba ubicado en toda la República y conectaba a las comunidades rurales con el Estado mexicano posrevolucionario. Su situación estratégica continuó durante el periodo hasta que el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz lo desconoce. De hecho el pensamiento de los normalistas rurales evoluciona también de acuerdo con la situación del país, en la medida en que los problemas en las comunidades se fueron complicando, cambió también el tipo de liderazgo de los futuros maestros ,se pasó a la protesta, después a la rebeldía y a la aspiración por una nueva sociedad para todos los mexicanos”(13).
Miguel Alemán, el primer candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se suma a la política anticomunista de EU, y ese marco le facilita el primer gran embate contra las organizaciones obreras crea, además, un comité de actividades anticomunistas cuyo principal objetivo era hostigar a intelectuales y políticos que afirmaban su filiación marxista. El país tuvo que adaptarse a una nueva realidad institucional y de acuerdo con sus estatutos los estudiantes fueron incluidos en ésta, por lo mismo a la FECSM se le continuó reconociendo personalidad jurídica para asumir sus actividades de representación estudiantil, confiriéndole obligaciones, pero también derechos que le garantizaron el respaldo de todas sus actividades y demandas ante la SEP. También conservó su estatus de representante oficial de una comunidad escolar muy cercana a las comunidades campesinas. (14)
Para adaptarse a la nueva realidad institucional, la FECSM emprendió una reforma a sus estatutos, sería su respuesta ante las realidades políticas nacional e internacional. Como respuesta a estos cambios, la FECSM ratificó una reforma a sus estatutos en su Décimo Primer Congreso Nacional, que fue realizado del 12 al 18 de septiembre de 1950 en la Escuela Normal Rural de Palmira, Morelos, en los estatutos reformados que habrían de regir a todas las Sociedades de Estudiantes de las Escuelas Normales Rurales del país, no hay una sola mención al socialismo. Para entonces, la FECSM justifica su existencia como representante y organismo autorizado para resolver los problemas no sólo de los estudiantes normalistas rurales que en ella militan, sino también de las instituciones donde “nos educamos”, y afirma que su “fin supremo” será defender “una educación democrática apegada a los principios de la revolución mexicana […] y sin ninguna discriminación para la juventud campesina”. Es decir, su discurso está abiertamente apegado al nuevo discurso institucional de la revolución mexicana hecha gobierno. A pesar de la derogación constitucional de la educación socialista, la organización estudiantil conservó el adjetivo socialista en su nombre porque, según esto “el socialismo no se negocia” (15). Si bien no se lee explícitamente en el cuerpo de estos estatutos los dirigentes de la FECSM conservaron esa ideología como fundamento de su organización.
La década de los 60 fue de intensa movilización estudiantil, pues esta población logró relacionarse con diferentes sectores, sobre todo de campesinos sin tierra, quienes resentían la situación que atravesaba el país. Cansados, se organizaron en forma independiente y surgió la Central Campesina Independiente (CCI), el Partido Obrero Campesino Mexicano (POCM) y la Asociación Cívica Guerrerense (ACG), organizaciones en las que participarían exnormalistas, ahora maestros rurales.
La FECSM mantenía informadas a todas las escuelas de las distintas luchas que se gestaban a lo largo del país. La participación de los maestros o egresados hacía que los campesinos tuvieran mayor confianza en su lucha. Ese activismo normalista entró a una nueva etapa cuando las normales de Saucillo y Salaices, Chihuahua, participaron en invasiones de tierras. La guerrilla surgió en el norte del país pero se radicalizó en el sur, por las condiciones más difíciles, Salaices y Saucillo fueron el ejemplo en el norte, aquí debemos señalar la influencia de la Revolución cubana, pero la ausencia de la FECSM en este proceso por la división de esta organización. La FECSM militaba disciplinadamente en la CJM, y se abstuvo de participar como tal en dichas movilizaciones, dado el momento de escisión. Es probable que los normalistas que participaron en las luchas agrarias de Chihuahua en los años sesenta, hayan sido la facción escindida de la FECSM. Aunque vinculadas al Partido Comunista Mexicano a través de las juventudes comunistas (16).
El gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y la Secretaría de Educación Pública (SEP) argumentando la reorganización de la educación rural, separarían el ciclo secundario y el profesional para profesionalizar la carrera de maestro y la creación de un nuevo subsistema de educación media superior. Los dirigentes estudiantiles y alumnos normalistas rurales se opusieron a dicha reforma, y a pesar de las protestas no pudieron detener su ejecución, por esa política estas escuelas se vieron tremendamente disminuidas. Ese año de 1969, el gobierno le retira a la FECSM el reconocimiento como la representante oficial de las Escuelas Normales Rurales, orillando a sus dirigentes a moverse en las sombras de la semiclandestinidad. Nueva época se venía venir y el estudiantado normalista tendría que adecuarse a ello, ajustando su concepción de vida y desempeño (17), quizá por ello radicalizarían la formación ideológica de sus agremiados.
Otra vez un reto difícil enfrentase estas escuelas con la elevación del ciclo de estudios a nivel de licenciatura en 1984 y más aún con la descentralización de la educación básica y normal en 1993. Las normales rurales pasaron a la administración estatal con lo que se restringió el reclutamiento de estudiantes y el otorgamiento de plazas a sus egresados. La FECSM se opuso a esta política que debilitaba la posibilidad de que las rurales en su conjunto negociaran con el gobierno federal, algo que había sido de vital importancia para su sobrevivencia. Si a lo largo de su existencia los trabajos y las condiciones de cada escuela muestran diferencias importantes según las circunstancias regionales particulares, a partir de los noventa la diversidad se haría más grande. (18)
Sus opciones de sobrevivencia son más difíciles con una política neoliberal de los últimos gobiernos cuya tendencia hacia la privatización de la educación les restringe los espacios para plaza a sus egresados o el mismo desinterés para mantenerlas en funciones. Aunque la SEP dio facilidades para la apertura de escuelas normales privadas, siguió una política de limitar la matrícula de las escuelas normales rurales, bajo el argumento de que había un excedente de profesores ante los cambios en la dinámica poblacional, por obvias razones se opusieron al programa de Modernización Educativa y las subsecuentes políticas educativas. Sus reclamos por las malas condiciones de las escuelas, la insuficiencia de sus becas y los topes a la matrícula se fueron incrementando y la prensa hizo énfasis en el uso de estrategias como el secuestro de autobuses o bloqueos de carreteras, pero no de la histórica estrategia de (19) quererlas desaparecer.
A contracorriente, las normales rurales persisten como importantes instituciones en la actualidad mexicana, abandonadas, y con frecuencia atacadas por el gobierno, su terquedad posee aires épicos. Su voluntad de persistir se ve reflejada en las dramáticas acciones de sus alumnos que, con frecuencia, son apoyadas por las comunidades aledañas también comprometidas con la preservación de estas instituciones(20). En la actualidad quedan 17 escuelas normales rurales, sus alumnos estudian materialismo dialéctico e histórico y las biografías de luchadores sociales y guerrilleros. Algunas escuelas conservan –de manera extraoficial pero obligatoria para todos los alumnos– las materias: elementos de economía con orientación socialista; conocimiento de los problemas que afectan a la vida del campesino mexicano y crítica de las soluciones dadas a la luz de las ideas socialistas, y orientación socialista y legislación obrera y campesina.(21)
Los ámbitos de formación con compromiso social se siguen manteniendo en el currículo de las normales rurales, y son cuatro: el ámbito académico, el cultural, el deportivo y el de la producción. A través de estos ámbitos de formación dialéctica teoría-práctica-teoría, se estableció el vínculo directo entre escuela y comunidad, que hasta hoy prevalece en las escuelas que han sobrevivido a su continuo desmantelamiento(22). No hay que olvidar la importancia que tiene para los estudiantes normalistas su formación ideológica que no se encuentra en el currículo formal pero que es imprescindible para ellos y que se encuentra a cargo de ellos mismos. También es importante considerar que si bien el materialismo histórico desaparece de los contenidos de enseñanza formales, los maestros a través de materias con historia, problemas económicos, políticos y sociales, reflexiones sobre sociología de la educación, enriquecida, con la ética y el civismo, más otras disciplinas convergen en la conformación de una concepción que lleva a los estudiantes en asumir un compromiso social, político y comunitario para que como profesionistas generen mejores condiciones de vida para la sociedad y las clases más desprotegidas. De acuerdo con ese argumento, para el sistema político y económico imperante es inadmisible que haya quienes busquen la reivindicación social de los sectores más vulnerables. El pensamiento marxista ha quedado arraigado en el normalismo rural y por tal motivo es rechazado en cierta medida en el sistema educativo(23). Los normalistas señalan que:
“Mediante nuestra educación integral reivindicamos el marxismo leninismo y rechazamos cualquier tipo de dogma o superstición en la explicación de nuestro entorno. Nos refrendamos como estudiantes aliados del proletariado en su lucha por la transformación social; pero también porque proletarios somos” (24).
Las escuelas normales rurales del siglo XXI al parecer han buscado renovarse. La FECSM, que se autodenomina una organización semiclandestina y sigue teniendo presencia en la mayor parte de las normales rurales, señalan que:
“El sistema por el que peleamos ya no le llamamos socialismo o comunismo, pues la realidad ha cambiado y nosotros con ésta. Nuestra filosofía política es ahora mucho más abierta y no cerrada a verdades eternas ni a modelos de sociedades prefabricados; por eso, en sentido amplio, nuestra contienda es anticapitalista, porque consideramos que faltan muchos caminos por descubrir y formas de sociedades alternativas que conocer y poner en práctica frente al sistema actual”.(25)
Siguen considerando que la base de su ideología es la teoría del comunismo científico, por eso su organización se llama Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, sin embargo, aspiran a conducir su lucha de acuerdo con las exigencias de este siglo. Por eso reivindican que mientras la pobreza exista y continúe la explotación del hombre por el hombre, las normales rurales tendrán razón de ser.
Los egresados:
De las escuelas normales rurales han egresado generaciones de profesores que han trabajado frente a grupo durante años, muchos de ellos en zonas rurales o urbanas marginales y han conformado una cultura magisterial particular en la que el compromiso social es un componente importante. Ciertamente un grueso de los profesores egresados de la llamada Escuela Normal Rural Mexicana se involucraron en quehaceres y problemáticas sociales que han trascendido su labor docente; han desempeñado cargos públicos de índole educativo como directores de escuelas, de departamentos de sistemas educativos donde destacan en sus funciones de gestores y administradores(26), muchos se integraron a la lucha democrática en los partidos del Partido Comunista Mexicano , transformado hasta llegar a Morena donde militan una cantidad importante de ellos. Sin embargo “la identidad normalista no es del todo homogénea, que podían incluirse en ella tanto los aportes progresistas e ideológicamente afines a las luchas populares y de liberación social, como insertarse también las visiones pequeño burguesas reproductoras de las relaciones sociales dominantes”(27) hay que reconocer que muchos compañeros normalistas se identificaron con una movilidad social y no concordaron con la lucha de clases y la transformación de un régimen capitalista para converger hacia una sociedad donde no existiera la propiedad privada y la explotación del hombre por el hombre.
Ciertamente la formación ideológica ha rendido frutos importantes ya que de las normales rurales han surgido actores sociales diversos que pueden tener distintas injerencias, algunas más vinculadas al ámbito de lo civil y del compromiso social; otras más inclinadas al ámbito de lo político-administrativo y de las relaciones burocráticas. hay evidencia de sus acciones relevantes en el pasado, pero también en el presente. De sus aulas egresaron maestros normalistas que llegaron a convertirse en líderes sindicales del SNTE y los que promovieron su democratización (28), muchos participaron y participan al lado de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) , de sus aulas también egresaron disidentes del Estado corporativo que encabezaron movimientos armados.
Atendiendo a Michel Lowly que señala el que todos los hombres y mujeres, tenemos una forma de pensar, de ver el mundo y las cosas, esta forma de pensar, esta ideología, nos determina que hacer y cómo hacerlo. Si de defender la permanencia de las escuelas normales rurales, si de rescatar las normales cerradas por designios políticos del gobierno, si de defender el normalismo rural y la educación pública se trata, es imprescindible entender y hacer nuestra la ideología del normalismo rural y actuar en consonancia.
NOTAS BIBLIOGRAFICAS.
1.Yessenia Flores Méndez. (2019). Escuelas Normales Rurales en México: movimiento estudiantil y guerrilla. Iztapalapa. Revista de Ciencias sociales y humanidades. Vol. 40, Num. 87.
2. Tanalís Padilla. “Las normales rurales: historia y proyecto de nación” El Cotidiano, núm. 154, marzo-abril, 2009.Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco México
3.Sergio Ortiz Briano y Armida Guadalupe Medina González. Escritura y poder: posicionamiento ideológico en el normalismo rural desde la producción de revistas durante el cardenismo.
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4. Mónica Naymich López Macedonio. El lugar de los estudiantes normalistas rurales en la política corporativa del gobierno cardenista. Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, núm. 72. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. https://www.redalyc.org/journal/898/89864317006/html/
5. Ibidem
6. Sergio Ortiz Briano y Armida Guadalupe Medina González. Escritura y poder: posicionamiento ideológico en el normalismo rural …ob cit
7. Ibidem
8. Sergio Ortiz Briano. Surgimiento de la FECSM y origen del “espíritu revolucionario” en el normalismo rural. En Debates por la historia. Vol. VII, núm. 2, julio-diciembre 2019, pp47- 48
9. Ibidem
10. Ibidem
11. Yessenia Flores Méndez. (2019). ob cit.
12. Navarro Rodríguez Miguel (julio-agosto, 2010). “La Escuela Normal
Rural ‘J. Gpe. Aguilera’. Los dilemas del sujeto social maestro, ser profesor
rural: entre la posición crítica y la cooptación hegemónica.” Revista
Electrónica de Psicología Política, año 8, núm. 23, p. 121.
13. Tanalís Padilla*. “Las normales rurales: historia y proyecto de nación” ... ob cit
14. Mónica Naymich López Macedonio. Los estudiantes de las Escuelas Normales Rurales en el conflicto internacional de la guerra fría. Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales.Núm. 108 (2020) Septiembre-diciembre. Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora.
15 Ibidem
16. Mónica Naymich López Macedonio. El lugar de los estudiantes normalistas rurales en la política corporativa del gobierno cardenista …ob cit
17. Yessenia Flores Méndez. (2019). ob cit.
18. Alicia Civera Cerecedo. Normales rurales. Historia mínima del olvido. Nexos. 1 marzo, 2015.
19. Ibidem
20. Tanalís Padilla. (2009).ob cit.
21. Zósimo Camacho / Julio César Hernández. La resistencia de las normales rurales. Periódico Cotralínea. sábado, febrero 21, 2009.
22. Yolanda Francisca González Molohua. Formación y prácticas sociales de los egresados de la Escuela Normal Rural “Enrique Rodríguez Cano”, de Misantla-Perote, Veracruz, 1952-1969
23. Martín Catalán Lerma. “Normalismo rural, último eslabón de la educación socialista promovida en México”. La Jornada Zacatecas, 24 febrero 2014
24.Las razones y la lucha de las normales rurales. Organización estudiantil integrada por los alumnos de las escuelas normales rurales de México. FECSM. Contralínea 344. 21 julio 2013. https://contralinea.com.mx/las-razones-la-lucha-de-las.../
25. ¿Movimientos o movilizaciones estudiantiles? Comité Central de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México. FECSM * - 09 octubre 2011
26. Yolanda Francisca González Molohua. ob cit
27. Navarro Rodríguez, Miguel. “La Escuela Normal Rural ‘J.Gpe. Aguilera’, los dilemas del sujeto social maestro, ser profesor rural: entre la posición crítica y la cooptación hegemónica.” Revista Electrónica de Psicología Política, año 8, núm 23, julio/agosto, 2010,pp 119
28. Mónica Naymich López Macedonio. Los estudiantes de las Escuelas Normales Rurales en el conflicto internacional de la guerra fría. ob cit
BIBLIOGRAFÍA
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Flores Méndez Yessenia. (2019). Escuelas Normales Rurales en México: movimiento estudiantil y guerrilla. Iztapalapa. Revista de Ciencias sociales y humanidades. Vol. 40, Num. 87.
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López Macedonio Mónica Naymich. (2020 Septiembre-diciembre). Los estudiantes de las Escuelas Normales Rurales en el conflicto internacional de la guerra fría. Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales. Núm. 108. Instituto de
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Padilla Tanalís. (marzo-abril, 2009). “Las normales rurales: historia y proyecto de nación” El Cotidiano, núm. 154,.Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco México
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