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MIGUEL QUIÑONES PEDROZA (1943-1965)

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Cierto día del año escolar 1964-65 recibimos en Salaices una visita. Estábamos acabando de comer cuando el secretario general de la Sociedad de Alumnos, Rubén Núñez, nos pidió que pusiéramos atención al visitante.

 Se trataba de un maestro que había egresado de nuestra escuela apenas en 1963 y que trabajaba en un pueblo de la sierra tarahumara: Arisiachi. Nos platicó sobre la pobreza extrema que privaba en la región, la explotación desmedida de los bosques por parte de los terratenientes y, por si algo faltara, la epidemia de escabiosis que estaban combatiendo los maestros en Tomochi y sus alrededores.

 Su mensaje fue muy sentido. El profesor se retiró de la escuela.

 Meses después, el 23 de septiembre de 1965,  a través de los pocos radios que había en la Normal, escuchamos la terrible noticia: la madrugada de ese día un grupo de guerrilleros habían atacado el cuartel militar de Ciudad Madera, Chih., muriendo ocho de ellos y varios soldados.

 Uno de los caídos fue el maestro que meses antes había estado con nosotros en el comedor, platicando la situación que privaba en la sierra: el profesor Miguel Quiñones Pedroza.

 ¡Murió cuando apenas tenía 22 años!

 Los siguientes días fueron de nerviosismo dentro del internado. Poco después sobrevoló la escuela una avioneta lanzando papeles impresos: el foco hacia donde dirigían los volantes era la Normal. En ellos se leía un mensaje del Gobierno del Estado al alumnado de Salaices.

 Enseguida enlistaban a los ocho guerrilleros caídos -entre ellos Miguel-, con nombre y apellidos, diciendo a continuación: “Murió por pen…”

 50 aniversario del asalto al Cuartel de Cd. Madera, Chihuahua #México  #LigaComunista23DeSeptiembre

 «Ellos sabían por qué», pintura del Maestro Alberto Carlos

La Real Academia de la Lengua define al héroe como: “persona que se distingue por haber realizado una hazaña extraordinaria, especialmente si requiere de mucho valor”.

 El acervo popular asocia la figura del “héroe” con la de alguien ejemplar y que sirve de referente en la medida en que abandera la justicia y persigue la consecución de un mundo mejor.

 La heroicidad es la grandeza del alma.

 Todos recordamos a algún héroe. Jesús García, el héroe de Nacozari, que salvó a un pueblo en 1907 a costa de su vida. El Cuadrado, Jesús Valdés, quien en la inundación de Parral en 1944 salvó muchas vidas pero murió electrocutado. Los bomberos, cada vez que apagan un incendio. Los policías. El profesor José Guadalupe Gutiérrez, que salvó a una niña de morir ahogada en las playas de Tampico, en 1979. Filiberto Palma, que sacó a un niño de un carro que se estaba hundiendo en la presa Chihuahua. Los médicos y las enfermeras, que a diario arriesgan sus vidas para salvar a otras de Covid 19. En fin, son héroes aquellas personas que salvan la vida a otras, sin importar poner en riesgo la propia.

 Miguel Quiñones fue un héroe a los 22 años de edad. Fue uno de los mártires del asalto al cuartel militar de Ciudad Madera, Chih. el 23 de septiembre de 1965.

 Es ineludible evocar a los ocho héroes que ofrendaron su vida ese día por mejorar las condiciones de vida del campesino chihuahuense:

 El agricultor de Dolores, Madera, Salomón Gaytán Aguirre.

 El agricultor Antonio Scobell Gaytán.

 El estudiante Emilio Gámiz García.

 El profesor egresado de la Normal de Salaices, Miguel Quiñones Pedroza.

 El profesor egresado de la Normal del Estado, Rafael Martínez Valdivia.

 El médico y profesor Pablo Gómez Ramírez.

 El estudiante de la Normal del Estado, Óscar Sandoval Salinas.

 El profesor rural y dirigente guerrillero Arturo Gámiz García.

 Sobrevivieron cinco guerrilleros: Guadalupe Scobell Gaytán, Ramón Mendoza Torres, José Juan Fernández Adame, Raúl Florencio Lugo Hernández y Francisco Ornelas Gómez. Actualmente sólo viven los dos últimos.

 ♥

¿Qué los motivó a empuñar las armas esa madrugada? Francisco Javier Pizarro lo explica en el artículo publicado en El Heraldo de Chihuahua el 20 de septiembre de 2020: “55 años del asalto al cuartel Madera; su origen y trascendencia social”.

 “Social y políticamente, el levantamiento armado fue consecuencia de la “institucionalización” de la Revolución Mexicana que puso fin al reparto agrario impulsado por Cárdenas, la cual dio por concluida la afectación de los latifundios y alentó el despojo de las tierras de las comunidades indígenas y ejidales con la expedición de certificados de inafectabilidad ganadera y forestal, al amparo de la protección del gobernador de Chihuahua, Práxedes Giner Durán y la violencia de los terratenientes contra los campesinos y profesores normalistas rurales”.

“Arturo Gámiz había dado a conocer en febrero de 1963, en La Voz de Chihuahua, que 300 latifundistas eran dueños de 24.5 millones de hectáreas, mientras que 100 mil ejidatarios apenas disponían de 4.5 millones de hectáreas para sus siembras”.

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Señora María del Refugio Pedroza Téllez, madre del profesor Miguel Quiñones

Miguel Quiñones Pedroza nació en San Bernardo, Dgo. Sus padres fueron Miguel Quiñones Juárez y María del Refugio Pedroza Téllez.

 Relata su hermana Estela que Miguel nació el 6 de octubre de 1943 y que fue el quinto de diez hermanos. Siempre fue  sano, fuerte, alegre y ordenado. 

Dice la maestra Estela Quiñones:

 “De mi padre heredó el tesón, el temple. De mi madre, lo detallista, la higiene personal. La última vez que lo vimos fue en Delicias, en agosto de 1965. Estuvo quemando papeles y ordenando el velicito donde dejó documentos. Recogió su chamarra y nunca lo volvimos a ver”.

 “Su muerte aceleró la muerte de mi padre, pues era hipertenso, murió en agosto del 67. Nuestra madre tampoco fue la misma, vivió agobiada por el dolor. En lo personal, su trágica muerte me conmocionó. Sentí coraje”.

 “No se ha podido tener un acuerdo entre los familiares de los caídos. No ha sido posible hacerles estatuas ni trasladarlos a otro lugar. Sus restos reposan en el panteón de Ciudad Madera, Chih.”

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Hemos visitado su tumba en el panteón de Ciudad Madera, misma que comparte con otros seis compañeros. Siete cuerpos yacen en esa fosa común. La del octavo guerrillero está aparte.

Respecto al asalto, Francisco Ortiz Pincheti en “El asalto al cuartel de Madera, el 23 de septiembre de 1965” de Libre en el Sur,  de fecha 29 septiembre, 2019, dice lo siguiente, después de viajar a Madera Chihuahua en 1978 como enviado del semanario Proceso:

“MADERA, CHIHUAHUA– Flores serranas, humildes, amanecen cada 23 de septiembre, desde hace 13 años, sobre la plancha de cemento que cubre una de las pobres tumbas del camposanto local: es la fosa común a la que fueron arrojados, sin caja, los cuerpos de 7 de los 8 guerrilleros muertos por el ejército cuando trataron de tomar por asalto el cuartel de esta antigua estación maderera situada en las estribaciones de la tarahumara, a 300 kilómetros al noroeste de la ciudad de Chihuahua".

 "Seis cruces de madera, seis nombres: Arturo Gámiz, Pablo Gómez, Antonio Scobell, Miguel Quiñones, Óscar Sandoval, Rafael Martínez Valdivia. Falta una cruz y un nombre: el de Emilio Gámiz, hermano de Arturo. Los restos del octavo guerrillero muerto, Salomón Gaytán, se encuentran en otra tumba, distante unos cuatro metros".

 "Con excepción del doctor Gómez, que tenía al morir 40 años, se trataba de jóvenes cuyas edades fluctuaban entre los 20 y los 25 años de edad".

 "El grupo encabezado por Gámiz y Gómez tenía concepciones bastante más amplias que las meras reivindicaciones campesinas, concretas, por las que había venido luchando. Así se deduce de los documentos producidos en dos “reuniones de la sierra”, realizadas tiempo antes a los hechos de Madera, donde se plantea la lucha armada como única alternativa para lograr una transformación radical de las estructuras sociopolíticas del país".

 "La precariedad de las armas con que contaban —dos rifles de 7 milímetros, tres 30-06, dos mosquetones, una vieja escopeta y dos rifles 22, además de algunas granadas, bombas Molotov y cartuchos de dinamita—, hacen parecer absurda la pretensión de tomar un cuartel en el que había 125 soldados bien pertrechados, inclusive con ametralladoras".

 "El informe oficial indicó que cinco soldados murieron en la refriega y uno más posteriormente, cuando se le atendía en un hospital de Chihuahua. Hubo once militares heridos y dos civiles fueron muertos por los soldados al día siguiente, al confundirlos con los guerrilleros prófugos".

 "A Dolores Mena de Bohórquez, habitante de Madera, le duele el recuerdo de los ocho cadáveres ensangrentados a los que los soldados “echaron arriba de una troca, como si fueran cachos de madera”.

 "Los cuerpos de Arturo Gámiz y Pablo Gómez iban a ser trasladados en avión a Chihuahua. Estaban ya en el rústico aeropuerto metidos en bolsas, pero llegó el gobernador Giner Durán y ordenó que todos los cadáveres fueran sepultados ahí mismo, en una fosa común. ´Era tierra lo que peleaban, ¡pues denles hasta que se harten!´, dijo el gobernador".

 "Los cuerpos fueron arrojados como fardos a la fosa por tres soldados en el panteón de Madera, mientras que los cinco militares caídos eran sepultados con honores y con la bendición del cura local, José Rodríguez Piña, que se negó a hacer lo mismo con los  guerrilleros".

“Hay una cosa rara. La guarnición habitual de Madera era de 30 soldados y ese día había 125. Luego, al momento de iniciarse el tiroteo el maquinista de un tren que estaba cerca prendió los fanales y alumbró a los guerrilleros, descubriéndolos”.

  A 55 años del asalto guerrillero al Cuartel Madera en la sierra de Chihuahua  | Cátedra Intercultural Carlos Montemayor

El profesor Vicente Rodríguez relata en el libro “50º Aniversario de la generación 1957-1963 de la Escuela Normal de Salaices, Chih.” lo siguiente: 

 “Quiñones llegó a Salaices en 1957 acompañado de Álvaro Holguín Guerra y Octavio Ruiz Ríos. Miguel ocupó uno de los primeros lugares en la prueba de admisión. Su paisano Octavio le decía “El Alaquín”, aunque nunca supe el significado del apodo. Fue un muchacho sobresaliente por su inteligencia y dedicación al estudio, manteniendo siempre un promedio muy alto. Era alegre, amigable y juguetón, se llevaba muy bien con todo el grupo”.

 Miguel perteneció al Orfeón del profesor Luna Niño. En 1961 disputaron él y Álvaro Holguín el derecho a asistir a las Jornadas Culturales y Deportivas como alumno modelo o ´niño bueno´, por su aprovechamiento y conducta. Iban a ser en Tamazulapam, Oax. El güero Vicente dice, con cierta duda, que fue Miguel quien asistió a esas Jornadas. Por otras fuentes sabemos que quien asistió con ese carácter fue el nayarita Benjamín Cervantes, pues tenía un valor agregado al hecho de ser alumno modelo: el de dominar una rama del deporte.

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Parte de la Generación 1957-1963 de la ENR de Salaices. Miguel Quiñones aparece en la parte central, de pie, con las manos en las bolsas.

 

 “En 1961 el Comité Ejecutivo de la Sociedad de Alumnos recayó en  compañeros de nuestro grupo, en su mayoría:

Secretario General                                    Vicente Rodríguez Quiroz

Secretario de Actas y Acuerdos             Miguel Quiñones Pedroza

Secretario de Finanzas                             Manuel Moncada Salazar

Srio. de Acción Sindical y Política           Antonio Valtierra Limones

Secretario de Conflictos                          Jacobo Holguín Guerra

Secretario de Organización                     Pedro Rentería Ávila

Srio. de Prensa y Propaganda                Abelardo López Moreno

Srio. de Acción Obrera                             Pedro Martínez Rodríguez

Srio. de Acción Campesina                     J. Refugio Camacho Espinoza

Srio. de Acción Juvenil                             Fco. Javier Gallardo Espejo

Srio. de Relaciones con Exalumnos       Óscar García Arroyos

Srio de Asuntos Indígenas                      Rubén Salais Macías

Srio. de Acción Deportiva                        Juan Valenzuela Mares

Srio. de Acción Cultural                           Gilberto Gaona García”

 “Dentro del plan de trabajo del Comité estaba la fundación de la Federación de Estudiantes Chihuahuenses. Viajamos a todo el estado para contactar a los líderes, primero a Saucillo para hablar con la secretaria general, Magdalena Ortiz, además con Clara Elena Gutiérrez, Mélida Terrazas y otras compañeras. Fuimos después a la Normal del Estado, a la Escuela de Artes y Oficios y a todas las secundarias que pudimos”.

 “Contactamos a estudiantes muy avanzados ideológicamente, como Arturo Gámiz, Hildebrando Gaytán, Guillermo Rodríguez Ford, Óscar González Eguiarte, Ramón Sánchez Soto y otros”.

 “Ramón Sánchez Soto se concentró en Salaices durante una semana para participar en la elaboración de la Declaración de Principios, los Estatutos y el Programa de Acción”.

 “Mientras tanto, en 1961, en el Congreso de La Huerta, Mich, la FECSM se dividía. Se había nombrado en nuevo comité ejecutivo, encabezado por Lucio Cabañas Barrientos, de Ayotzinapa, que había ganado por un voto. Quienes apoyábamos a la planilla de Antonio Valtierra Limones, de Salaices, no aceptamos el resultado de la elección, porque había estado plagada de prácticas antidemocráticas, lo que llaman tenebra, y pedíamos que se repitiera la elección”.

 “No aceptaron, nos llamaron esquiroles”.

 El Güero Vicente Rodríguez fue dirigente del Consejo en 1961. Después estuvo al frente Miguel Quiñones Pedroza.

 El grupo de Cabañas integraba el Comité Nacional de la FECSM, ya no en El Mexe como sede, pues esa escuela formaba parte del Consejo.

 “Las relaciones que manteníamos con el Comité de la FECSM de Lucio Cabañas no eran violentas ni de odios desbordados, eran respetuosas. Mi sucesor en la secretaría general de Salaices fue Jacobo Holguín Guerra quien siguió lidiando con el Consejo Nacional Permanente. Vino enseguida Joaquín Puentes Segura, de Salaices, quien pactó con Venancio Escudero la ansiada unidad de la FECSM el 7 de noviembre de 1964, en el Congreso de Cañada Honda”.

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 Miguel egresó en 1963 de la Normal de Salaices. Su primer lugar de trabajo fue la escuela del aserradero Heredia y Anexas, también conocido como Las Ranas de Heredia, municipio de Guerrero, Chih. Con él fueron Javier Flores y Rosa María Perales Ontiveros, egresada de Saucillo.

 En 1964 fueron a trabajar a Arisiachi, Miguel Quiñones, Jacobo Holguín Guerra, Ramón Antonio Aguirre y Martha Salas.

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 Para David Cilia Olmos, Madera fue la madre de todas las batallas. En su publicación en Contralínea, del 10 de septiembre de 2019, afirma:

 “Es claro que el posterior Grupo Popular Guerrillero Arturo Gámiz, encabezado por Oscar González Eguiarte, eligiendo como centro de operaciones la serranía de Chihuahua, fue la continuación de lo que fuera la guerrilla de Arturo Gámiz".

 "La masacre de Tesopaco, Sonora, del 11 de septiembre de 1968 marcó el final del grupo encabezado por González Eguiarte. Entre las bajas podemos contar al propio Óscar González, a Guadalupe Scobell Gaytán y al joven estudiante de 17 años Carlos Armendáriz Ponce".

 Podemos decir que la semilla de rebeldía sembrada en la sierra de Chihuahua, aunque pisoteada de una manera brutal por el gobierno mexicano el 23 de septiembre de 1965, dio no sólo por reverberación, sino también por contacto directo, frutos en las subsiguientes organizaciones armadas que proliferaron de 1965 en adelante; y que la batalla iniciada en Madera, fue la madre de la mayor parte de las batallas que se dieron en el ciclo posterior y que contribuyeron al cambio de rumbo en este país”.

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Del artículo “Premio Carlos Montemayor a la historia del asalto en Madera”, de Judith Amador Tello, en la revista Proceso del 3 de agosto de 2019, extraemos lo siguiente:

 “En su novela Las armas del alba, Carlos Montemayor (1947-2010) aborda el tema del asalto. En 2003 contó a Proceso que asumió como compromiso narrar la verdad del acontecimiento un día que encontró en la UNAM un periódico mural donde se daba cuenta del ataque al cuartel, y distinguió entre las fotos de los muertos a uno de sus amigos de la preparatoria en su estado natal, Chihuahua.

 Montemayor, de la sorpresa pasó a la indignación:

 “Me estremeció que la prensa los tildara de delincuentes, criminales, robavacas, gavilleros, gatilleros. Yo conocía su honestidad. Me constaba su limpieza, su integridad, su inteligencia, su generosidad y su lucidez. Y me sorprendió que la versión oficial de los hechos pudiera desvirtuar tan rápida y brutalmente la realidad humana y aplastar la dignidad de unos hombres.”

Vicente Rodríguez dice:

 “La muerte de Miguel Quiñones, el 23 de septiembre de 1965, fue muy sentida para la generación 57-63 de Salaices, así como para el sistema de Normales Rurales. Su padre nunca se recuperó del dolor y finalmente murió. Su madre le envió una carta a Martha Salas encargándole las pertenecías de su hijo”.

 Treinta años después José Ignacio Cárdenas Alvarado, compositor de música de protesta y exalumno de Salaices, crearía el corrido a los Mártires de Madera:

“… Vuela, vuela palomita,

entre los verdes nogales,

y ve y dile a los muchachos

de la Normal de Salaices

que murió Miguel Quiñones

defendiendo sus ideales”.

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Bibliografía: 

Madera. José Santos Valdés

Las armas del alba. Carlos Montemayor

Las mujeres del alba. Carlos Montemayor.

Madera rebelde. Jesús Vargas Valdés.

Del Cuartel a Lecumberri. Raúl Florencio Lugo

El asalto al Cuartel de Ciudad Madera. Raúl Florencio Lugo

50º Aniversario de la Generación 1957-1963 ENR Salaices, Chih. Libro conmemorativo.

Artículos periodísticos varios.

 

Redacción: Ramón Gutiérrez M. Chihuahua, Chih., 31 de diciembre de 2020. Año de la pandemia.

 

 

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