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Maestro José Luis Aguayo Álvarez

Homenaje Post- Mortem


Días atrás tuvimos la desagradable noticia del sensible y muy llorado deceso del amigo e incansable escritor, maestro José Luis Aguayo Álvarez. Ciertamente en este deambular incierto solos nunca caminamos. En este vivir en el cual circunstancialmente nos movemos; la muerte sigue permanentemente nuestros pasos. Hoy tocó a la puerta en su peregrinar por la vida del amigo José Luis, acontecimiento natural este, que permite que la materia humana no muera sino que ésta se transforme, no siendo así su obra espiritual, que trasciende permitiendo así seguir el ideal y el pensamiento literario y filosófico, en este caso, el del compañero José Luis Aguayo Álvarez (q.e.p.d.). “Uno de los más grandes eruditos y representantes de la crítica española, dejó obras fundamentales para el estudio de la lengua y la literatura de su país, España. Antes de morir donó su enorme y rica biblioteca a Santander su ciudad natal, cuando la enfermedad (una cirrosis atrófica) había entrado en su postrer terrible etapa, el médico de cabecera vio en la biblioteca a Marcelino Menéndez  Pelayo y le aconsejó que se metiese en su cama. En su insaciable afán de trabajar resistíase el enfermo, y entonces el doctor tuvo que acentuar su indicación con transparentes insinuaciones – que a un hombre tan entero de espíritu bien podría hacerse – sobre la gravedad del mal. Don Marcelino, resignado a obedecer el mandato del médico, bajó la cabeza y solo dijo esas palabras: seis días después murió. ¡Que lástima morirse cuando me queda tanto que leer!”. El comentario vino a mi memoria en virtud de encontrar en él, un acercamiento con el extinto profesor Aguayo Álvarez quien muy a pesar de los males naturales que le aquejaban, entre ellos su vista muy deteriorada, nunca dejó de trabajar. Así pues, su última obra “Vida y Obra de Fernando Jordán Juárez”, de acuciosa investigación; nació tras tres años de trabajo, aun y muy a pesar de su ya precaria salud. No obstante, esto no fue todo. Tal vez en su último escrito que nos dejó, anota: “Plan de viaje para la presentación del libro: Vida y Obra de Fernando Jordán”. Gira con Jordán. A invitación expresa de los estados de Baja California Norte y Sur, más la relación cultural que se ha establecido con el estado de Chihuahua, acudiré en compañía de Miguel Alejandro Aguayo Levario, para presentar la citada obra, en los siguientes lugares: Primera presentación 29 de enero de 2010 en la Sala Ernesto Muñoz Acosta del CEARTE en la ciudad de Ensenada a las 7:30 p.m. Segunda presentación 2 de febrero en la Casa de la Cultura de Tijuana, a  las 6:00 p.m. Tercera presentación: 4 de febrero a las 6:30 p.m. en La Paz, Cuarta presentación 5 de febrero a las 6:00 p.m. en Todos Los Santos. Quinta presentación 6 de febrero a las 6:00 p.m. en Cabo San Lucas”. José Luis con esta apretada agenda de trabajo no claudicó. Después de algunos días de su regreso, fue internado en la clínica del ISSSTE. Pasado un breve tiempo la ciencia médica terminó dominada por el espectro de la muerte. El maestro fallece el domingo 21 de febrero a las 16:30 hrs. Tal vez sus últimas palabras fueron: “Qué lástima morirse cuando me queda tanto que leer”.

LA POSTRER DESPEDIDA.- El lunes 22 de febrero el cuerpo fue trasladado a una funeraria local, lugar donde se le rindió  homenaje de las 8:00 hasta las 13:00 hrs. Del mismo día. A petición expresa de la familia, el desaparecido maestro y escritor fue trasladado a Ciudad Jiménez y sepultado a lado de sus padres en el panteón de la localidad, acontecimiento este, resultado de la voluntad del hoy occiso. Aquí fue tal el contingente de dolientes, que la capilla ardiente fue insuficiente para dar cabida a quienes fuimos a patentizar nuestro dolor y tristeza por la desaparición de tan distinguido maestro amigo,  investigador y escritor. Antes de partir a la “Vieja Huejoquilla”, tuvo lugar una ceremonia luctuosa sumamente solemne. El distinguido maestro Francisco Molina Seáñez, extremadamente conmovido y dolido por tal deceso; rindió homenaje a través de sus hermosas y sinceras palabras, hablando acerca de la vida y obra del fallecido. El silencio total de los concurrentes dio el toque de solemnidad y luto al acto fúnebre celebrado. El prestigiado maestro Andrés Rentería Duarte, dio punto final al acto, invitando a los ahí presentes a entonar el Himno a la UIE (Unión Internacional de Estudiantes), mismo que cantáramos cincuenta años atrás en las reuniones de la Sociedad de Alumnos “Corazón y Acero”.  Es por esto que el himno que entonamos frente al féretro del maestro; era y es símbolo de la unidad y hermandad que hasta la fecha nos profesamos, siendo todos auténticos y genuinos hermanos que orgullosamente conservamos como emblema de nuestra amistad. El día arriba citado  fue trasladado a Ciudad Jiménez siendo su cuerpo ubicado en una funeraria local donde ya lo esperaban cientos de personas distinguiéndose entre ellos; campesinos de las comunidades adyacentes, notándose un nutrido número del ejido Héroes de la Revolución, mismo que el fundara durante sus actividades políticas. Asimismo, familiares, amistades y  maestros dieron constancia de su presencia en la capilla ardiente. En este lugar el maestro José Humberto López Medrano declamó una hermosa poesía de corte luctuosa como un homenaje postrer al maestro Aguayo. Su elocuencia cimbró las fibras íntimas de los corazones ahí presentes. Al día siguiente sus restos recibieron cristiana sepultura siendo despedido por su inseparable amigo y compadre Francisco Molina Sáenz quien conmovió a los presentes con su pieza oratoria, dedicada al extinto y su obra. También en representación de los ejidatarios y campesinos de las comunidades rurales, habló el maestro Franco Guzmán Demetrio; quien exaltó la labor realizada por el Profr. Aguayo en pro de la reivindicación de las clases desprotegidas, entre ellas las de los trabajadores del medio rural. Nuestro compañero salaicino Guadalupe Cortinas quien hiciera viaje especial desde la “Región Lagunera” dio punto final con su toque de silencio acompañado de su inseparable clarín, no sin antes haber cubierto su ataúd con la clásica chamarra que de siempre identificó al gremio salaicino. “¿Qué es nuestra vida más que un breve día, donde apenas sale el sol cuando se pierde en las tinieblas de la noche fría?”. Fernández de Andrada.

SEMBLANZA DEL MAESTRO AGUAYO ÁLVAREZ.- El hoy desaparecido compañero y amigo nació a escasos 3 kilómetros de nuestra Normal Rural de Salaices, en el ejido El Porvenir, municipio de López. La cuna del maestro fue humilde y cien por ciento campesina, siendo sus ascendientes luchadores sociales en pro de los hombres del medio rural y sus justas reivindicaciones. Don Manuel, Don Baltazar y su padre Don Agustín dejaron profunda huella en este quehacer en esta patria chica de los municipios de López y Jiménez. Así pues, en este entorno creció José Luis teniendo como mudos testigos de su niñez, adolescencia y formación profesional; el Cerro del Cebollín, La Sierra del Diablo, el Ejido Madero, La Hacienda de Salaices y nuestra misma Normal Rural. La primaria la cursó hasta quinto año en el Porvenir, el sexto en la Hacienda de Salaices, estudiando la carrera de maestro en la Normal Rural de Salaices, de la cual egresó en el año de 1966. Él mismo nos dejó su testimonio de su carrera profesional y así lo escribió:  “La ruta de mi profesión”: Inicié mi trabajo en la escuela primaria unitaria Guadalupe Victoria, San Jerónimo en Guadalupe y Calvo, Chih., según recuerdo, continué en San José de Babícora, seguí en Tomochi, Mpio. de Guerrero, pasé a Benito Juárez a la primaria y secundaria. Regresé a Guerrero a la Escuela Técnica Agropecuaria del mismo municipio, trabajé dos años en Anáhuac y uno en Cuauhtémoc. Llegué a la ciudad de Chihuahua, a la escuela Martín López de la colonia Villa, estuve en la primaria Francisco Villa. Regresé a la Martín López. Posteriormente a la escuela Independencia de la colonia Infonavit Nacional. Después en la Insurgentes en el fraccionamiento Panorámico. También laboré en la primaria Fernando Ahuatzin Reyes y en la Tarahumara de la colonia Granjas. En el año de 1997 me trasladé a Ciudad Juárez para jubilarme en abril de 1999.El desarrollo de mi carrera tiene muchas particularidades  pues egresé totalmente convencido que la actividad educativa y la práctica social debían desarrollarse simultáneamente; por ello, en todos los lugares donde trabajé, combiné las tareas políticas y sociales con el trabajo de la escuela. Muchas veces preferí las primeras a las segundas. Inclusive los cambios de adscripción correspondían al interés de estar cerca de donde pudiera atender los compromisos con la lucha social. De esta manera editamos periódicos, hicimos propaganda para diferentes situaciones, participé en los problemas indígenas, así como los forestales, la lucha por la tierra, por la construcción de escuelas, por los derechos sindicales y tantas otras tareas que serán objeto de otro documento diferente al que nos proponemos ahora. Renuncie a mi primera plaza para salir a estudiar a Rusia, aprovechando una beca que me otorgó el Partido Comunista Mexicano, desde febrero de 1974 hasta febrero de 1976. Dejé hojas firmadas con los compañeros de la Sección Octava que eran de todas mis confianzas para que ellos promovieran mi renuncia o lo que procediera. Al momento de jubilarme supe que mi plaza había seguido vigente a mi nombre con un permiso de seis meses primero y luego alguien la trabajó, protegiendo de renuncia y la plaza quedó en manos del maestro Julio Cázares. Al reincorpórame trabajé un tiempo de manera normal; luego se presentó una situación política: planteamos al gobernador Ornelas que se elaborara una propuesta de Ley Electoral para que se otorgaran las prerrogativas que tenían los partidos nacionales. El gobernador se negó y a cambio ofreció buscar la forma de comisionar a elementos de diferentes partidos, yo era uno de los dirigentes del Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y se me propuso para la comisión a fin de que se atendiera las tareas del partido; la acepté y durante un ciclo y medio estuve fuera del trabajo docente.  Regresé a la escuela primaria Insurgentes en el fraccionamiento Panorámico y después a las escuelas que se han mencionado, hasta el año de 1996 en que obtuve una doble plaza, trabajándola por la mañana en la escuela primaria Tarahumara de la colonia Granjas por la tarde en la ya citada Fernando Ahuatzin Reyes, hasta que me trasladé a Ciudad Juárez en abril de 1999”. Asimismo, el compañero realizó sus estudios de especialización en la Escuela Normal Superior “José E. Medrano”, posteriormente se tituló como Ingeniero Topógrafo, estudió inglés considerándose a sí mismo autodidacta en Literatura e Historia. Tuve la oportunidad de conocer muy de cerca a José Luis, compartimos mutuamente muchas experiencias y pláticas en virtud de estar ambos como colaboradores de la sección Magazine, complemento de este mismo rotativo. Creo que es oportuno comentar que la Normal Rural de Salaices, a la que tanto tiempo le dedicó nuestro compañero; pertenece al municipio de López, está aproximadamente a 35 kilómetros de ciudad Jiménez sobre la carretera a Parral. Primero fue Hacienda de los españoles Antonio y Juan Salaices, luego de un Sacerdote hermano de Juan Calvo quien le sucedió en la posesión, siendo ex gobernador del estado, su origen fue cubano. Desfilan una serie de propietarios para finalmente ser su dueño el gobierno y con ello el Banco Nacional de Crédito Ejidal. En una parte de esta enorme extensión agrícola nace en 1927 la Escuela Normal Rural de Salaices.

LA PRODUCCIÓN LITERARIA DEL MAESTRO Y ESCRITOR.--Escribe su libro: “La Puerta de los Relatos”.-El Amor y el Maíz”.- Este cuento obtuvo el primer lugar en un certamen que fue convocado por la Delegación del ISSSTE.-Ensayo: “El trabajo y la Dignidad” segundo lugar a nivel nacional-Mención honorífica por su trabajo: “Tarahumaras y Elecciones”.-Participación en tres concursos literarios a nivel nacional-Cuento: “El Viejo Maestro”, obtuvo el primer lugar, concurso convocado por la sección Octava.-Libro:  “Salaices, Escuela Normal Rural, Formadora de Maestros”-Libro: “Salaices: La Historia y la Familia”, en coautoría con Martí Conger y Felipe Salaices.- Libro: “Benito Juárez: Reformador, Republicano, Anti imperialista…”-Libro: “Un Paseo por los Recuerdos”-Libro: “Normalistas: Testimonios de la Docencia”-Libro: “Vida y Obra de Fernando Jordán Juárez”-Libro: inédito “Talamantes”-En su haber, alrededor de 350 artículos en la Sección Magazine del Heraldo de Chihuahua.

COMENTARIO FINAL.-Piénsese lo que se piense,  realmente el último suspiro es un secreto, es una experiencia única e irrepetible, por cierto la última y el postrer aprendizaje. Será pues, sin lugar a dudas un conocimiento y una verdad que se vive en carne propia, sin poder tener la oportunidad de hacérsela saber a nadie. Este último trance de nuestro caminar por los senderos de la vida, será la entrada a un mundo nuevo de una nueva vida, independientemente de los diferentes enfoques que se le dan a este hecho desde el punto de vista material y espiritual. El pensador y filósofo español Baltazar Gracián por ejemplo, nos dice: “Muere el hombre cuando había de comenzar a vivir, cuando más persona, cuando ya sabio y prudente, lleno de noticias y experiencias, sazonado y hecho, colmado de perfecciones, cuando era de más utilidad y autoridad a su casa y a su patria. Así que nace bestia y muere muy persona. Pero no se a de decir que murió ahora,  sino que acabó de morir, cuando no es otro el vivir que un ir cada día muriendo”. Desde el punto de vista espiritual – religioso, la muerte es simplemente el paso a otra vida que se tiene prometida de acuerdo con los cánones y liturgias de las diferentes religiones. En oposición a esta postura, tenemos el razonamiento materialista que nos dice que con la muerte todo acaba convirtiéndose la materia en un proceso de cambio y nada más. Ha sido común estudiar filosóficamente el problema de la muerte como problema de la muerte humana. En la actualidad abundan los estudios biológicos, psicológicos, sociológicos, médicos, legales etc, sobre la muerte con atención a casos concretos, a los modos como en distintas comunidades y en diferentes clases sociales se hace frente al hecho de que los seres humanos mueren. Estos estudios son importantes porque ponen de manifiesto que la muerte humana es un fenómeno social a la vez que un fenómeno natural. A título personal pienso que de todos los problemas que la vida presenta el de la muerte definitivamente es el más inexorable, es decir, que no cede a ruegos, que es inflexible, severa, rigurosa, cruel y por su misma esencia inflexible e implacable y por propia naturaleza imperturbable.

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PROFR. ALBERTO O. HINOJOS DELGADO.

MENSAJE 26 DE ABRIL DE 2010.

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