LOS NIÑOS MIGRANTES
Ignacio Tarín García
Cientos de niños inician el día y un viaje largo,
muchos peligros acechan en el camino
el abuso será para ellos un recuerdo amargo,
muchos... nunca llegarán a su destino.
Asaltantes, secuestradores, violadores y policía,
los esperan para sacar de ellos provecho,
para tratarlos como cosas, como mercancía.
El menor de los males que sufrirán: el cohecho.
Los que llegan, enfrentarán incertidumbres,
con o sin familia el esfuerzo será constante,
aprenderán un nuevo idioma y costumbres,
sufrirán el shock cultural... y saldrán adelante.
Niños de todo el mundo y de todos los tamaños,
de todas las razas, de todos los colores,
que aún no aprenden de mentiras y engaños,
que no saben de resentimiento y rencores.
Juegan, conviven y aprenden el nuevo idioma,
no les importa ser blancos, negros o amarillos,
aprenden de números, letras, puntos y comas,
son alegres, espontáneos, nobles, sencillos.
Vienen de todo el mundo, irradiando candor,
de países cercanos, lejanos, diversos y distantes,
de La India, Guatemala, México y Salvador,
todos con algo en común: son los niños migrantes.